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El caso para la apertura

Los sistemas abiertos poseen retroalimentación, críticas, comentarios, auditorías, informes...

La Razón (Edición Impresa) / Fareed Zakaria

01:37 / 20 de diciembre de 2014

Incluso algunos de los que han apoyado la publicación del informe de la Comisión de Inteligencia del Senado sobre las torturas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) están de acuerdo de que esto podría dañar los intereses estadounidenses en el exterior. Y los opositores al informe están seguros de que, en las palabras del senador Ted Cruz, “pondrá vidas en peligro, ahuyentará a nuestros aliados” y “socavará” la seguridad nacional. Pero, ¿será así?

El argumento de Cruz es similar a lo que hemos escuchado varias veces durante la Guerra Fría. Se dijo que Estados Unidos estaba en desventaja en comparación con la Unión Soviética debido a que tenían que operar con sus manos atadas detrás de su espalda, con interferencia del Congreso, exposición mediática y todos los demás elementos de la democracia. Por otro lado, Moscú pudo actuar rápida, efectiva y letalmente en secreto. Incluso un pacifista como George Kennan se lamentaba de que conducir la política exterior en una gran democracia desordenada fue una desventaja.

De hecho, la Unión Soviética siguió una política exterior absolutamente desastrosa. Reprimió a sus “aliados” de manera tan brutal que para los años 80 fue flanqueada por un grupo de países en Europa del Este que se habían tornado profundamente hostiles. Luchó en una carrera de armamentos contra Estados Unidos que consumió, según algunas estimaciones, entre el 10 y el 20% de su PIB. Invadió Afganistán y se desangró en una guerra en la cual no pudo admitir haber perdido.

Todos estos fallos fueron el producto de un sistema cerrado sin controles ni balances. El Kremlin y la KGB tuvieron completa libertad para maniobrar, ninguna supervisión, ningún requerimiento para revelar cualquier operación y ningún medio de comunicación que difundiese su desempeño. El resultado fue que los errores persistieron y finalmente rompieron el respaldo de la totalidad de la empresa.

Estados Unidos participó de los errores cometidos durante la Guerra Fría. Sin embargo, debido a un sistema democrático de impugnación, transparencia, controles y balances, muchos de ellos fueron expuestos tempranamente. Las nuevas administraciones pudieron cambiar su política sin perder su dignidad. Las correcciones en el curso del proceso eran una rutina. A pesar de la nostalgia de muchos mandarines por un antiguo modelo de Metternich, son las democracias grandes, estridentes y conflictivas, tales como la de Gran Bretaña y la de Estados Unidos, las que han predominado en el mundo. No lo son ni la Alemania nazi, ni el Japón imperial o la Unión Soviética.

“Se pueden dar argumentos... esa reserva es para los perdedores”, escribió el difunto senador Daniel Patrick Moynihan en un libro de 1998 en el que trata dicha temática, y agregó: “La apertura es ahora una ventaja singular y singularmente estadounidense”. Los sistemas cerrados no funcionan bien. Los sistemas abiertos poseen la gran ventaja de poder obtener una retroalimentación, críticas, comentarios, auditorías, informes. La CIA afirma que sus programas luego del atentado del 11 de septiembre de 2001  funcionaron muy bien y sugiere que el mejor juez para esto debería ser ella misma. El informe del Senado provee una visión alternativa con evidencia y argumentación sustancial. Este debate mejorará a la CIA, no la empeorará. Asimismo, las revelaciones del amplio espionaje de la NAS la forzarán a perfeccionar su intromisión en los programas que son efectivos y justificables.

¿Alguna vez alguna organización se ha beneficiado de ser la única jueza de su propio desempeño? La responsabilidad democrática es casi como una prueba de mercado para las agencias del Gobierno. Obliga a un control exterior que, de otra manera, es muy difícil que se lleve a cabo.

El ejemplo clave de las revelaciones del Congreso que se dice que dañaron la política exterior estadounidense es el Comité Eclesial. Se convirtió en un dogma de fe para muchos que ese comité, fundado en 1975 a la luz del escándalo de Watergate, destruyó a la CIA y debilitó a Estados Unidos. Pero, ¿cuáles fueron sus revelaciones? Que la CIA había intentado asesinar a una serie de líderes del Tercer Mundo, a menudo en operaciones torpes y mal realizadas que provocaron una reacción violenta nacional por décadas, que ocultaron sus errores y que espiaron a ciudadanos estadounidenses.

Las reformas de la época incluyeron la prohibición de asesinatos, supervisión del Congreso y supervisión judicial de las agencias de Inteligencia, el requisito de que el presidente aprobase una acción encubierta (para crear responsabilidad) y un término límite para el director del FBI (para que ningún individuo pudiese acumular y abusar del poder de la manera en la que J. Edgar Hoover lo había realizado durante cuatro décadas). El hecho de que hoy en día sean totalmente indiscutibles muestra cuán sensatas fueron estas reformas.

En cuanto a las consecuencias más amplias, unos pocos años después del Comité Eclesial, la revuelta en Afganistán, la disensión en Europa del Este y la disfunción en la Unión Soviética, todo con la ayuda de las agencias de Inteligencia de Estados Unidos, produjo la dilucidación del imperio soviético. Tenga esto en cuenta cuando escuche el mismo tipo de advertencias en el presente.

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