Columnistas

El censo 2012

Miremos el censo como un  instrumento para planificar mejor el desarrollo económico y social

La Razón / Gabriel Loza Tellería

00:07 / 11 de febrero de 2012

Este año tendremos el censo de población, que es muy importante especialmente como instrumento de planificación, tanto para analizar la situación actual de la población cómo determinar sus perspectivas. Desde la fundación de la República, se han realizado nueve censos, cinco en el siglo XIX, sólo tres en el siglo XX y recientemente uno en 2001.

Fue en 1831, durante el gobierno de Andrés Santa Cruz, que se sentó las bases jurídicas y económicas del país, cuando se efectuó el primer censo, dando 1.088.768 habitantes. En 1900, se realizó el sexto censo con un registro de 1.555.818 personas, mostrando que en 70 años la población  sólo había aumentado en medio millón.

Posteriormente, el censo de 1950 registró 2.704.165 habitantes, 4.613.486 el de 1978 y 6.420.792 el de 1992. El censo de 2001 contabilizó 8.274.325 habitantes. Once años después, estaremos realizando un nuevo censo, que no debe ser tomado sólo como cifra repartidora de recursos fiscales y curules, sino como una base estadística para planificar mejor el desarrollo económico y social.

Sin embargo, siempre surgen cuestionamientos de índole étnica. Por ejemplo, aquellos que defienden el TIPNIS ahora están preocupados por una de las preguntas sobre la autoidentificación con pueblos originarios o indígenas, como se hizo en 2001. Se dice que todos somos bolivianos, por supuesto, ya que es un censo nacional, pero también que todos seríamos mestizos. Esta preocupación no se hizo en la época de la Colonia, donde indican que en 1810 se censó un millón de indígenas, 350 mil mestizos y 150 mil blancos.

Las observaciones  a la boleta censal deberían ser recogidas y podría dejarse abierta la selección de la autoidentificación con pueblos originarios o indígenas, pero también si uno se considera mestizo, opciones que, pienso, no serían incompatibles.

Presiento que el censo nos dejará varias sorpresas. Hasta 2010 tenemos la proyección de la población a una tasa de 1,9%, que da más de 10,4 millones de habitantes. Creo que superaremos esa cifra. Es una tasa relativamente baja, por lo que Bolivia no puede ser considerada como un ejemplo del denominado “boom demográfico” como otros países latinoamericanos. Las proyecciones muestran que en las siguientes décadas la población continuará experimentando incrementos importantes, aunque con tasas de crecimiento paulatinamente menores, para llegar a los 12,4 millones de habitantes en 2020. Aunque creo que llegaremos a esa cifra mucho antes.

También hay que tener en cuenta el fuerte proceso de migración al exterior y el de campo-ciudad. Tenemos sólo estimaciones de los bolivianos en el exterior y debido a una tasa de crecimiento más alta de la población urbana, disminuirá aún más la participación de la población rural.

Como resultado de la reducción de la natalidad y la mortalidad, es posible avizorar la llegada de la denominada “Oportunidad Demográfica”, una situación favorable al desarrollo que se deriva de una relación de dependencia más baja: la proporción relativa de personas en edades dependientes (menores de 15 años y mayores de 64 años) respecto al grupo en edades activas (15 a 64 años) caerá marcada y sistemáticamente en los próximos años

Esta situación implica la presencia de oportunidades de mayor ahorro, mejora de las condiciones de vida familiar y posibilidades de inserción laboral, especialmente de las mujeres (en lo micro) y la posibilidad de generación de un círculo virtuoso ahorro-inversión-crecimiento (en lo macro). Miremos el censo 2012 como instrumento de planificación.

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