Columnistas

El comodín de Rusia

Vladímir Putin necesita ingresos elevados del petróleo para mantener su poder en el país

La Razón (Edición Impresa) / Fareed Zakaria

01:28 / 21 de febrero de 2015

El trato anunciado el jueves para poner fin a los combates en el este de Ucrania enfrentará el mismo obstáculo que acuerdos similares han enfrentado anteriormente, es decir, cómo garantizar que Rusia cumpla con lo pactado. Frustrados por el continuo apoyo del gobierno de Vladímir Putin a los separatistas ucranianos, los estadistas occidentales han comenzado a pensar en proporcionar ayuda militar al Gobierno ucraniano. Sin embargo, a fin de determinar lo que realmente disuadiría a Moscú, sería útil escuchar lo que aparentemente asusta a los propios rusos, y no es precisamente la ayuda militar a Kiev.

Cuando se le preguntó recientemente sobre la posibilidad de mayores sanciones que impedirían a Rusia participar en el sistema de pagos internacionales centrado en el dólar estadounidense, el primer ministro ruso, Dmitry Medvedev, advirtió que la respuesta de Moscú sería “sin límites”. Andrei Kostin, el director del segundo banco más grande de Rusia, explicó en el Foro Económico Mundial en enero que tal movimiento conduciría instantáneamente a la expulsión del embajador estadounidense de Moscú y al retiro del embajador de Rusia en Washington. Esto significaría que “los países están al borde de la guerra o están sin duda inmersos en una guerra fría”, agregó Kostin. En cambio, el gobierno de Putin parece estar disfrutando su contraguerra en el este de Ucrania; conflicto que puede mantener al país eslavo inestable por mucho tiempo a un costo muy bajo, y a la defensiva, casi indefinidamente.

Es comprensible por qué los colaboradores más cercanos de Putin están tan abrumados ante la perspectiva de sanciones económicas adicionales. La economía rusa está en caída libre. En un informe publicado la semana pasada, la Agencia Internacional de Energía dijo que Rusia está “enfrentando una tormenta perfecta de precios que se derrumban, sanciones internacionales y depreciación de la moneda”. En palabras de Roger Altman, ex secretario adjunto del Tesoro de Estados Unidos: “En esta época, si la moneda de una nación importante colapsa o su acceso a préstamos finaliza, simplemente no puede funcionar.”

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la economía de Rusia se contraerá en un 3% en la presente gestión; y que Putin necesita fuertes ingresos del petróleo para mantener su poder en el país. De acuerdo con la revista The Economist, entre 2008 y 2009, cuando los ingresos del crudo se desplomaron durante la crisis financiera mundial, el Gobierno ruso incrementó su gasto en un asombroso 40% para preservar la estabilidad social. En los últimos años, el gasto de defensa ha aumentado en un 30% y los subsidios de alimentos y de vivienda también han crecido. Esta ayuda no se puede mantener por un tiempo indefinido. Más temprano que tarde, el dinero se acabará.

Por otro lado, Rusia podría continuar fácilmente manejando sus escaramuzas militares en el este de Ucrania. Si bien sus cartas económicas son débiles, sus cartas militares siguen siendo fuertes, sobre todo en comparación con las de Ucrania. El presupuesto de defensa de Moscú en 2014 fue aproximadamente 20 veces mayor que el de Kiev, según las cifras publicadas esta semana por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. Rusia tiene 771.000 fuerzas en servicio activo y dos millones de soldados en reserva, además de 8.000 armas nucleares, por supuesto. Sumado a todo ello, Ucrania está justo al lado y sus regiones orientales están dominadas por rusos étnicos, proporcionando a Moscú mano de obra y una justificación para su malicia.

El argumento en contra de las sanciones económicas es que si bien pueden aumentar los costos de Rusia, Putin ha demostrado que no responde de una manera racional y calculadora ante escenarios con mayores costos (económicos, políticos y/o sociales).

Empero, si ése es el caso, entonces la ayuda militar para Ucrania tampoco funcionaría. Nadie cree que Kiev pueda prevalecer en una competencia militar con Moscú. Un informe reciente de un grupo de expertos de exfuncionarios del Gobierno estadounidense que instan a proporcionar ayuda militar a Ucrania reconoce que la oferta no haría más que aumentar los costes para el Kremlin, con el fin de obligarlo a negociar. En otras palabras, el consenso entre los expertos es que la única estrategia posible es elevar los costos de Rusia. El desacuerdo es realmente acerca de qué tipos de costos Putin encuentra más onerosos.

La ayuda militar a Ucrania podría avivar las llamas del nacionalismo ruso, lo que a su vez permitiría a Putin envolverse en colores militares y defender a sus “compañeros rusos” en una arena en la que sería capaz de asegurar la victoria de Moscú. Para un régimen que libró dos guerras amargas y costosas en Chechenia, una región mucho menos central para el imaginario ruso que Ucrania, no es probable que la pérdida de algunos hombres y de dinero en una operación militar sea un elemento disuasivo.

¿Por qué Occidente querría moverse de su área fuerte —presión económica—  a un área donde sería superado en todos los sentidos? Si Rusia rompe este acuerdo de paz frágil, entonces deberán considerarse más sanciones.

El senador norteamericano Lindsey Graham ofreció recientemente la razón más honesta de por qué algunos en Washington abogan por asistencia militar. A pesar de que no parece probable que funcione, es una forma de hacer algo frente a la agresión rusa. “No sé cómo terminaría esta guerra si le diéramos (a Ucrania) capacidad defensiva”, dijo Graham en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, “pero sí sé que me voy a sentir mejor, porque cuando se necesitaba a mi nación para hacer frente a la basura y apoyar a la libertad, me paré y apoyé a la libertad”.

Sin embargo, el objetivo de la política exterior de Estados Unidos no es precisamente hacer que Lindsey Graham se sienta mejor. Es alcanzar efectivamente en el terreno los objetivos propuestos. Esto significa escoger sus batallas y armas con cuidado.

Es periodista indo-estadounidense. © The Wa-shington Post Writers Group, 2015.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia