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El cóndor indio

Es tiempo de saber más de nuestros antepasados, y no olvidarlos, para forjar el futuro.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández R.

00:00 / 29 de enero de 2017

Durante su gobierno, Bolivia atravesó una etapa de paz y orden, desde su posesión el 24 de mayo de 1829 hasta su salida, el 17 de febrero de 1839, tiempo en el que también fue nombrado Supremo Protector de la Confederación Perú-Boliviana.

Quien años después iba a ser nombrado Gran Mariscal de Zepita nació en La Paz el 5 de diciembre de 1792, hijo del criollo español Joseph Andrés Santa Cruz y de la hija del Cacicazgo de Huarina Juana Basilia Calahumana. “Don Joseph le habla de los conquistadores, de tesoros ocultos, de imperios desconocidos. Juana musita historia de incas remotos, leyendas del Tahuantinsuyo, tradiciones transmitidas por los viejos amautas”, escribe Alfonso Crespo en El cóndor indio para explicar la formación que tuvo por parte de sus progenitores.

En un inicio fue miembro del Ejército español. Luego, en 1821, se sumó al contingente militar comandado por el general José de San Martín en Perú, para después estar bajo el mando de Antonio José de Sucre y del Libertador Simón Bolívar. Cuando llegó la liberación de América asumió la presidencia de Perú y después de Bolivia (1829-1839), tiempo en que se encargó de organizar el país, al poner en vigencia los códigos Civil, Mercantil, Penal, de Procedimientos y de Minas; impulsó la creación de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y la Universidad Mayor de San Simón (UMSS); fue artífice de la Constitución de 1831, que abolía la esclavitud; además de la reorganización y profesionalización del Ejército. Ésta y otras medidas determinaron que la historia lo ubique como uno de los mejores mandatarios del territorio nacional.

Por éstas y otras razón se decidió exponer un cuadro del Mariscal Santa Cruz durante los actos protocolares en el frontis del Palacio de Gobierno, junto a Simón Bolívar y Antonio José de Sucre. No obstante, desde hace algún tiempo han prescindido de su imagen,   como si ya no fuese necesario resaltar la importancia del estadista boliviano.

“Nos parece que es tiempo de que Andrés de Santa Cruz y Calahumana, ese hombre que tiene dos sangres que unen una historia y un pasado, debe ser repuesto al lugar que le corresponde, al lugar de uno de los más grandes bolivianos de nuestra historia”, aseveró hace un par de años el presidente Evo Morales durante un homenaje al Mariscal.

“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”, reflexionó Cicerón en su momento. Ahora también es el tiempo de conocer más de nuestros antepasados, de sus virtudes y yerros, y de no olvidarlos, y así poder forjar el futuro a partir de la historia.

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