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¿Quién controla el oro?

Este análisis muestra la falta de control estatal de la cadena productiva y de comercialización del oro

La Razón (Edición Impresa) / Dionisio J. Garzón M.

00:22 / 28 de noviembre de 2014

Cuando hablamos de oro hablamos de valor intrínseco, algo que los commodities no tienen. El oro tiene esa magia que lo hace único en el reino de los metales, y aunque se intentó desde siempre eliminar su importancia como “patrón” de valor, su control en la cadena productiva es el fin y el principio de toda política económica en los países bendecidos con este metal. ¿Quién controla la cadena productiva, de aprovechamiento y de comercialización del oro boliviano? Alguna vez en un recóndito pasado los originarios de estas tierras, después los conquistadores españoles, luego la oligarquía minero-feudal de los albores republicanos, los revolucionarios del 52, los neoliberales y ahora ¿el Estado?

Cuesta creer que después de siglos de minería aurífera, con una cuenca con oro aluvial de las más importantes de Sudamérica, minas de oro en roca en el altiplano y en la cordillera y prospectos importantes todavía no desarrollados, sigamos como Estado dejando la responsabilidad del desarrollo de este potencial al sector que encaja en lo que Pierre Bourdieu define como “de menor capital intangible”. Estamos hablando de la minería artesanal y cooperativa que, por sus limitaciones, no puede hacer un trabajo acorde a aquel potencial. Es interesante examinar los datos de las exportaciones de los últimos años (el oro se exporta en concentrados, metálico, joyería de oro nativo e importado y en desechos y amalgamas). Años atrás, se comentó un inusual e inexplicable aumento del rubro que el INE llamó entonces: “Desechos y amalgamas de mineral precioso”; y el ministerio del ramo, “oro marginal”. Resulta que de un promedio de exportación de 4.300 kg/año entre 2009 y 2011, se incrementó a 20.500 kg/año en 2012 y disminuyó a 11.400 kg/año en 2013. Cambios inexplicables para el nivel de producción mina de la época (alrededor de 7.000 kg/año); mientras tanto la exportación de oro metálico en el mismo periodo solo alcanzaba un promedio de 2.200 kg/año. Inusitadamente los datos del INE sobre el valor de las exportaciones al tercer trimestre de 2013 y 2014 (RES 2014/32) muestran que el valor total de las exportaciones de oro en 2013 fue de  $us 557,3 millones, de los cuales 232,26 millones son oro metálico y 219,93 millones desechos y amalgamas; y en 2014 el valor total llega a $us 1.165,49 millones, de los cuales 1.087,87 millones son oro metálico y desechos y amalgamas, cero. ¿Qué pasó?

El análisis anterior muestra la falta de control estatal de la cadena productiva y de comercialización del oro. Los datos de valor exportado corresponderían a un volumen de producción de oro metálico de más de 25,000 kg/año, cifra parecida a desechos y amalgamas de 2012. Al margen de la similitud y con precios en descenso, ¿cómo se explica un aumento del valor de exportación de oro metálico de 368,39% en un año? ¿Cómo una industria que producía más de 20 toneladas de “desechos y amalgamas” en un par de años pasa a no producirlos?

Algo muy raro está pasando y eso se llama “descontrol”. Aunque se intente explicar estas cifras con artilugios numéricos, la realidad no cuadra con éstos. Ni hemos cuadruplicado nuestra producción de oro ni tenemos la estructura para hacerlo. Si el Estado no toma un control real de la cadena productiva y de comercialización, estaremos “rifando” en provecho de los menos un recurso de mucho valor y que pertenece a todos. Una curiosa mezcla de informalidad e ilegalidad campea en las áreas auríferas donde el control del Estado debería ser total. 

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