Columnistas

El coraje de Castro y Obama

Castro y Obama dan una lección al mundo: los Estados deben dialogar aunque tengan divergencias

La Razón (Edición Impresa) / Walker San Miguel

00:00 / 26 de diciembre de 2014

Los jefes de Estado de Cuba y Estados Unidos han anunciado el inicio de una nueva era en sus relaciones a partir de una próxima normalización de los vínculos diplomáticos que incluyen la apertura de embajadas, algo que era impensable teniendo en cuenta más de 60 años de relaciones interrumpidas y de duros encuentros que incluso estuvieron a punto de generar un conflicto bélico en 1962 (la denominada “crisis de los misiles”).

Las posturas ideológicas que mostraban a Cuba defendiendo el sistema socialista y a Estados Unidos, el capitalismo; la reacción de los cubanos residentes en Miami (fruto de las olas migratorias), siempre opuestos a un acercamiento entre Washington y La Habana; y el cruel embargo económico que asfixiaba a la isla fueron los signos más elocuentes de esa “guerra fría” en pleno continente americano. Por ello, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama han demostrado una gran dosis de valentía para dar inicio a una nueva etapa.

El mundo entero fue tomado por sorpresa. Ni los medios de comunicación que gustan de la especulación percibieron lo que estaba sucediendo en las líneas de diálogo diplomático entre ambos países. Ahora se sabe que el papa Francisco habría sido un potente catalizador para el acercamiento. La señal enviada por ambos presidentes fue tomada como positiva en la generalidad de la opinión pública internacional, aunque los sectores republicanos de extrema derecha anunciaron que se opondrán a que el Capitolio convalide lo hecho por Obama.

Tan fuerte fue el mensaje de diálogo político anunciado por Obama y Castro que hasta en Chile el excanciller Ignacio Walker (y actual jefe de la Democracia Cristiana, uno de los principales partidos del gobierno de Bachelet) sugirió que su país debe reanudar relaciones diplomáticas con Bolivia. Sus declaraciones descolocaron al mediático canciller Heraldo Muñoz que estaba afrontando la más reciente aseveración del expresidente Eduardo Frei, quien declaró que Chile “podría perder en La Haya” ante Bolivia.

Lo cierto es que en el siglo XXI, más que en ninguna otra época, las relaciones diplomáticas que incluyan un diálogo político al más alto nivel son la condición para avanzar en la resolución de situaciones que atañen al Derecho Internacional. El propio canciller chileno lo reconoce en su último artículo publicado en el diario chileno La Tercera (el 13 de diciembre) a propósito de reflexionar sobre la situación palestino-israelí. La Habana y Washington le dan una lección al mundo: los Estados deben dialogar aún cuando tengan profundas divergencias.

Sin embargo, luego del anuncio que sorprendió al mundo queda un largo camino por recorrer para lograr que el injusto embargo que pesa sobre Cuba se atenúe o se levante. Obama tendrá que lidiar con la oposición republicana, pero en especial con aquellos sectores fundamentalistas que ven en el régimen de los Castro una “amenaza” para su país. Aunque cabe destacar el tono de los cubanos anticastristas de Miami, quienes lejos de generar movilizaciones de rechazo a la decisión de Obama se encuentran más bien en un proceso de análisis y reflexión.

Demás está decir que los países de Latinoamérica aplauden la medida. Desde México hasta Argentina, la simpatía hacia Cuba y el rechazo al embargo estadounidense se hicieron sentir en múltiples foros, especialmente en la OEA, CELAC, Unasur y Mercosur. El apoyo a Cuba podría ser un factor clave para lograr finalmente que este pueblo hermano que ha sufrido hasta hoy los rigores del embargo económico avizore un nuevo tiempo de paz y de justicia.

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