Columnistas

El ‘cuadrado mágico’ en economía

Las autoridades económicas deben alcanzar cuatro objetivos, asegurándose que sean compatibles

La Razón (Edición Impresa) / Gabriel Loza Tellería

02:04 / 12 de julio de 2014

Las autoridades económicas deben alcanzar cuatro objetivos, asegurándose que sean compatiblesLas autoridades económicas deben alcanzar cuatro objetivos, asegurándose que sean compatibles.

Una forma de evaluar la política económica aplicada en el periodo 2006-2013 es examinar cómo se enfrentaron los dilemas del “cuadro mágico” ante los problemas de inflación, crecimiento y desempleo, déficit fiscal y déficit externo. En cualquier país, a través de la política económica, las autoridades financieras y monetarias deben alcanzar cuatro objetivos de manera simultánea, asegurándose que sean compatibles entre sí: un crecimiento sostenido, bajo desempleo, equilibrio fiscal (interno y externo) y una baja inflación.

Por lo general se dice que es difícil lograr un crecimiento sostenido con bajo desempleo sin afectar el equilibrio fiscal y sin incidir en el aumento de la inflación. En el enfoque monetarista se tiende a privilegiar el alcanzar una baja tasa de inflación y mantener el equilibrio fiscal (interno y externo), a costa de un menor crecimiento y un mayor desempleo.

En el caso boliviano encontramos algunas paradojas en cuanto al logro de esos objetivos. Entre 1990 y 2005,  periodo caracterizado por el comúnmente denominado modelo económico neoliberal, la tasa promedio anual de inflación no fue tan baja como se pregonaba, sino del 11,6%, con un modesto crecimiento del PIB de 3,1% y un desempleo “estimado” de 6,4% (dado los cambios en su metodología de cálculo). Sin embargo, resalta que esos objetivos modestos se alcanzaron —o sorpresa— con elevados déficit fiscales del orden de 4,5% del PIB y su mellizo, el déficit de balanza de pagos en cuenta corriente, del 3,6% del PIB.

Lo más preocupante fue que al interior de ese período, entre 1999 y  2003, si bien se alcanzó efectivamente una baja tasa de inflación (2,5% en promedio al año), fue acompañada de un modestísimo crecimiento del PIB de 2% y una tasa relativamente alta de desempleo del 8%. Esos resultados vinieron de la mano de un déficit externo de 3,6%, pero la cereza de la torta fue que se alcanzaron con un elevadísimo déficit fiscal del 6% del PIB, que recordó a los viejos tiempos vilipendiados del populismo.

Esto quiere decir que en el esquema anterior no se aproximaron ni de lejos al “cuadrado mágico”, situación distinta al manejo de la política económica entre 2006 y 2013, periodo en el que, por diversas razones, se alcanzaron en forma simultánea y fueron compatibles los objetivos de crecimiento del PIB (5%), bajo desempleo (4,9%) y baja inflación (6,7%), junto con los famosos superávit mellizos: 6,8% del PIB en la balanza de la cuenta corriente  y 1,8% del PIB en el balance fiscal.

No obstante, existe un quinto objetivo olvidado de la política económica tradicional, que es el relativo a la reducción de la pobreza. Aunque se trata formalmente de un objetivo de política social, está estrechamente relacionado con el desempeño económico, puesto que se dice que la mejor política antipobreza es una buena política económica. En el caso boliviano, entre 2005 y 2012 la pobreza extrema se redujo de 38,2 % a 21,6%, más de 16 puntos porcentuales.

Estos resultados, como en el Mundial, son sorprendentes, puesto que fueron alcanzados por un equipo sin las estrellas rutilantes del pasado de los equipos favoritos, bajo un director técnico indígena, que cambió el estilo de juego de la política económica para lograr este 5 a cero, aunque algunos críticos dicen que le favoreció el árbitro, el de los precios internacionales. 

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