Columnistas

Es cuestión de circunstancias

De todos, con cierta actitud estoica y distanciada de sus correligionarios, sólo Delgado está dentro

La Razón / Rubén D. Atahuichi López

00:09 / 30 de julio de 2013

En estos días que ha reflotado la incidencia mediática de la diputada Rebeca Delgado, del Movimiento Al Socialismo (MAS), me viene a la mente la célebre frase de José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”.

La legisladora, hasta el 22 de enero presidenta de la Cámara de Diputados, es ahora el centro de la noticia, debido a su indignación por una publicación de un quincenario, El Desacuerdo, que escudriñó su vida privada para intentar explicar por qué, ahora, ella se convirtió en “librepensante”. Sin entrar en detalles de la cuestionable nota, firmada por Paola Soliz Chávez (en el periódico dicen que el nombre es real), lo cierto es que el material se ha convertido en la prueba para Delgado contra el medio de información benjamín, que prepara su quinto número.

Como lo admitió en una entrevista con Animal Político de La Razón, la diputada tuvo un último encontrón con el vicepresidente del Estado y a la vez presidente nato de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Álvaro García Linera, el 31 de octubre de 2012. ¿La razón? Su negativa a considerar a como dé lugar la Ley de Extinción de Dominio de Bienes.

El caso ya había generado serias discrepancias entre Delgado y el ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien luego de cuestionar la capacidad profesional de la diputada tuvo que disculparse por los improperios. Sin embargo, fue la única discrepancia visible en la relación entre la legisladora, su partido y las autoridades del Gobierno, al menos reflejada con gran cobertura por los medios de información.

Delgado, elegida presidenta de la Cámara de Diputados por el periodo 2012-2013, fue persona de confianza del propio presidente Evo Morales, de quien dijo que la invitó, a través de organizaciones de mujeres, a ser candidata del MAS para la Asamblea Constituyente.

En esas circunstancias, no se supo de las divergencias que —no soy ingenuo—seguramente habían de manera íntima. Era ella y sus circunstancias, parafraseando a Ortega y Gasset. Como fueron ellos y sus circunstancias en los casos de Alejandro Almaraz, exviceministro de Tierras; Raúl Prada, exviceministro de Planificación Estratégica, o Filemón Escóbar, ideólogo y exsenador del MAS.

Como conocemos, en su momento, ellos fueron parte del poder político del MAS, lo aplaudieron y lo promovieron. Aunque parezca obvio, mientras eran parte de esa estructura no cuestionaron el rumbo del “proceso de cambio” ni lo desahuciaron, como ahora lo hacen desde fuera de esa maquinaria política.

Pasó lo mismo con Adriana Gil, Lino Villca, Román Loayza o Félix Patzi, que en su momento apuntalaron al MAS y ayudaron a Morales a llegar al poder. A diferencia de los anteriores, éstos no tuvieron espacio en la administración pública, salvo Patzi, que fue ministro de Educación y frustró su elección como gobernador de La Paz, tras ser pillado conduciendo ebrio un vehículo en plena campaña electoral.

Algo grave ha pasado entre ellos, el MAS y Morales, o con los leales de éste, como García Linera, para tremenda confrontación. Fueron las circunstancias las que los unieron en un momento determinado, como quizás pasa con los que se mantienen en esa estructura. De todos, con cierta actitud estoica y muy distanciada de sus correligionarios, sólo Delgado está adentro. “Él es quien tiene todo el tino político para continuar este proceso”, dice de Morales, aunque desahucia a cierta cúpula “inorgánica”.

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