Columnistas

Una cumbre sin grandes expectativas

Resulta evidente que los intereses estratégicos de EEUU no están comprometidos en América Latina

La Razón (Edición Impresa) / Horst Grebe

00:00 / 12 de abril de 2015

Esta VII Cumbre de las Américas de presidentes y jefes de Estado no parece que tendrá mejor suerte que los seis encuentros anteriores, cuyos resultados en general no provocaron entusiasmo alguno, y en algunos casos constituyeron estrepitosos fracasos, como la IV Cumbre de Mar del Plata (2005), que fue descarrilada deliberadamente por los opositores más recalcitrantes al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Hay argumentos para sostener que en esa ocasión se puso de manifiesto por primera vez la división de los gobiernos latinoamericanos y caribeños en torno de sus enfoques y políticas de relacionamiento con Estados Unidos, circunstancia que en los años siguientes se ha seguido profundizando. En los diez años transcurridos desde entonces han sucedido notables cambios en la economía internacional, en la geopolítica global y en la propia región latinoamericana, ninguno de los cuales ha generado condiciones para la construcción de una agenda de auténtico consenso para la cooperación hemisférica.

Por principio de cuentas, en la arquitectura de la política exterior de Estados Unidos la prioridad de América Latina es relativamente menor en comparación con otras zonas del mundo. Así por ejemplo, la Alianza Transpacífica (Trans-Pacific Partnership) es una iniciativa que pretende establecer un área de libre comercio en la zona de Asia-Pacífico, donde sus 12 miembros gravitan con 40% del PIB mundial y cerca de un tercio del comercio global. La negociación de la Alianza Transatlántica de Comercio e Inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea, por su parte, incluye a la mayoría de los países industrializados y busca crear el mayor espacio económico del mundo, regido por las mismas reglas y normativas.

Mediante ambas negociaciones, el presidente Obama trata de contrarrestar el notorio declive hegemónico de su país, puesto en evidencia con la emergencia de la China y otros países del sudeste asiático en las décadas pasadas. Ocurre, sin embargo, que el avance de tales iniciativas resulta difícilmente compatible con los otros escenarios regionales de la política exterior estadounidense, especialmente en Medio Oriente.

Resulta evidente que los intereses estratégicos de Estados Unidos no están comprometidos en América Latina, lo cual se traduce en la ausencia de una propuesta global para la región. El virtual abandono de los foros multilaterales a nivel global ocurre también en las relaciones hemisféricas, donde predomina por de pronto el relacionamiento bilateral.

Vistas así las cosas, es altamente probable que la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos constituya el tema de mayor relevancia de la Cumbre de Panamá. Es prematuro especular ahora sobre la velocidad y alcance de este proceso, que tiene una enorme importancia para la región latinoamericana en conjunto, en términos humanitarios, políticos y de reparación de una profunda injusticia histórica. En esta materia pareciera que habrá beneplácito generalizado. Mucho menos probable es la perspectiva de que Estados Unidos se avengan a retirar el absurdo decreto sobre una supuesta amenaza de Venezuela a su seguridad, lo cual hará que en esta materia los espíritus se dividan estruendosamente en Panamá.

Es de suponer, por último, que el presidente Morales presentará los argumentos nacionales de la demanda marítima de Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, pero hará referencia también a las otras cuestiones que he mencionado más arriba. También participará en alguno de los otros foros paralelos. Un manejo equilibrado de la retórica en los diferentes escenarios podría hacer avanzar los intereses nacionales, lo que no es poco decir.

Es  economista.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia