Columnistas

Hay que defenderse

La Razón / Julieta Paredes Carvajal

00:00 / 19 de mayo de 2013

Pegar a las mujeres es una práctica cultural y socialmente admitida y fomentada por hombres y mujeres machistas. Cualquier varón descarga todas sus frustraciones, miedos y broncas en el cuerpo de las mujeres. La saña con la que se las golpea nos habla de impunidad, de siglos practicando esta tortura, admitida y legitimada por la sociedad boliviana.

Desde pequeñitas a las mujeres nos enseñan a no defendernos. “Una niñita está quietita en un lugar “, “una niñita no es una malcriada que anda correteando por todo lado”, “las niñitas bien no deben estar gritando ni traveseando como hombre” nos dicen. Las wawas no nacen violentas, tampoco venimos al mundo para andar peleándonos. Es más, nos asustan los gritos y la violencia. Cuando éramos pequeñitas no nos gustaba los golpes, pero a los varones desde pequeños se les enseña a “arreglar” las cosas a patadas y a no tener miedo a golpear.

No obstante, hoy, en esta sociedad, mientras propiciamos cambios culturales de usos y costumbres, cuando tenemos wawas necesitamos enseñarles a defenderse, pues el mundo no es como quisiéramos y no siempre vamos a estar a su lado para protegerlas. Esto forma parte de las acciones para detener la violencia. La falta de consecuencias de los actos de violencia extiende estas prácticas y socapa a los hombres que no temen pegarle a una mujer, porque saben que ellas no se van a defender y además no saben cómo reaccionar ante los golpes. En cambio, piensan dos veces antes de pegar a otro varón, porque saben que de hacerlo ellos también van a recibir.

Las compañeras travestis que fueron agredidas en Cochabamba por cuatro taxistas fueron golpeadas porque se parecen a nosotras, las mujeres; porque sus cuerpos están feminizados, es decir, inferiorizados como los de las mujeres. Porque desde el pensamiento machista no son hombres, son hombres a medias o traidores de los machotes hombres. Dicho sea de paso y para denuncia pública, estos golpeadores fueron dejados en libertad, existiendo leyes que condenan la discriminación y la violencia, ¡es inaudito!

Por eso es tan importante luchar contra la violencia hacia las mujeres, porque además estamos luchando contra la violencia contra quienes siendo hombres no son machistas, o no quieren serlo. Estamos luchando contra la violencia a quienes se visten como nosotras, o que en el manejo de su cuerpo se parecen a nosotras o son cuerpos feminizados.

Al Viceministro de Descolonización le emplazamos a manifestarse por el caso de las compañeras travestis de Cochabamba; ¿o es que para él sólo se lucha contra la discriminación y violencia racista? También pedimos a la Ministra de Justicia que adopte medidas que culminen con la sanción de los jueces y fiscales que dejaron libres a estos cuatro taxistas, delincuentes machistas de Cochabamba.

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