Columnistas

Ante los desastres, coordinación y solidaridad

Hace falta coordinación y solidaridad   entre los actores para formular políticas exitosas de prevención.

La Razón (Edición Impresa) / Walker San Miguel

01:40 / 23 de marzo de 2017

Del 7 al 9 de marzo tuvo lugar en Montreal (Canadá) la V Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas, conferencia patrocinada por las Naciones Unidas. El evento cobró relevancia en momentos en que los desastres climatológicos provocan graves daños en los países y regiones más vulnerables. Perú está sufriendo las consecuencias del Niño Costero, fenómeno de calentamiento en amplias regiones aledañas a la costa que provocan intensas lluvias, que a su vez generan deslizamientos de lodo e inundaciones.

En general, los países de la Comunidad Andina sufren los efectos del calentamiento global con tremendo rigor, sea sequías como las que se han producido en Bolivia, o inundaciones como las que vive Perú. En los últimos años Colombia también ha sufrido inundaciones, mientras que Ecuador aún siente los efectos de uno de los terremotos más intensos producido en abril de 2016, que castigó a varias ciudades y poblaciones de la costa.

Gracias a la ayuda financiera de la Unión Europea, la Secretaría General de la CAN publicó en 2009 un atlas explicativo de la población y bienes expuestos a amenazas naturales, bajo las directrices del Comité Andino para la Prevención y Atención de Desastres (Caprade). Dicho documento ha aportado con información básica acerca de los riesgos a los que estamos expuestos, desde el movimiento de placas tectónicas que provocan sismos hasta lluvias extremas, pasando por erupción de volcanes, heladas y sequías.

Los desastres naturales, y otros en los que interviene la mano del hombre, afectan al mundo entero, de ahí el impulso que Naciones Unidas le ha venido dando a la construcción de una estrategia internacional para la reducción de riesgos. En sendas conferencias realizadas en las ciudades japonesas de Hyogo (2005) y Sendai (2015) se han suscrito documentos para implementar políticas preventivas ante los inminentes desastres a los que la humanidad está expuesta. Pero también se han trazado líneas para recuperar condiciones de vida mínimamente aceptables después de la ocurrencia de una catástrofe que afecta a comunidades enteras, generando daños directos especialmente a quienes viven en situación de pobreza y extrema pobreza.

Los países andinos, desde que se creó el Caprade (Decisión 529 de 2002) han identificado la necesidad de construir un sistema de información andino y de dotarse de una estrategia comunitaria para afrontar los riesgos y las consecuencias de los desastres de una forma coordinada. En la conferencia de Montreal se ha podido evidenciar que sin coordinación y sin solidaridad entre los gobiernos y los pueblos, no es posible formular políticas exitosas de prevención; y tampoco es posible luchar contra las consecuencias de un desastre y las cuantiosas pérdidas que produce.

En la V Plataforma Regional, los Países Andinos han ratificado su compromiso de trabajo en el marco de acción aprobado en Sendai para el periodo 2015-2030, cuya meta global es prevenir sobre la aparición de nuevos riesgos y reducir los existentes, con la implementación de medidas inclusivas de índole económico, estructural, jurídico, social, sanitario, cultural, educativo, ambiental, tecnológico, político e institucional. Sendai proclama que “para alcanzar el desarrollo sostenible y erradicar la pobreza, es necesario reducir el grado de exposición y vulnerabilidad de la población al peligro”. Ello se suma al hecho de que la CAN también participó en la reunión de Asunción el pasado año donde se emitió una Declaración sobre un Plan de Acción Regional para las Américas. La tarea no solo es de gobiernos e instituciones, sino también de la sociedad civil, que debe aportar lo suyo en materia de prevención.

En la conferencia de Montreal, la Secretaría General de la CAN y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres suscribieron un Convenio Marco de Colaboración, a fin de hacer esfuerzos conjuntos en programas de capacitación, intercambio de información y tareas de fomento para que todos los actores involucrados en la gestión del riesgo de desastres aporten lo suyo. Los efectos del calentamiento global son evidentes, solo la coordinación y la solidaridad podrán al menos mitigar los graves daños que dichos efectos ocasionan en millones de personas en situación de vulnerabilidad. 

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