Columnistas

La desigualdad existe, ¿y qué?

La mayoría está de acuerdo con el diagnóstico de Thomas Piketty, incluso The Economist y el FMI

La Razón (Edición Impresa) / Gabriel Loza TellerÍa

01:23 / 31 de mayo de 2014

Tuvo que aparecer el libro El capital en el siglo XXI del economista francés Thomas Piketty donde analiza la evolución de 30 países durante 300 años demostrando que la desigualdad creció y que es inherente al capitalismo, para que todo el mundo, incluidos los economistas neoliberales, se rasguen las vestiduras sobre tamaña verdad.

Lo que pasa con los bestsellers, al igual que con los escándalos, es que están de moda un tiempo, y mientras más ruido se hace, más rápidamente se olvidan. Los analistas los comentamos para estar en la onda y no pasar desapercibidos, pero el problema de fondo es cómo reducir significativamente la desigualdad.

El enfoque que tradicionalmente ha predominado en la academia y la política económica es que el crecimiento económico por sí mismo iba a lograr reducir la desigualad. Incluso incrementos en la desigualdad proveía incentivos para el crecimiento, de tal manera que en sus primeras etapas podría aumentarla, pero a la larga las economías y sociedades iban a ser más igualitarias. Este enfoque tiene dos variantes. La primera se refiere a la “teoría del derrame”, la cual suponía que con más crecimiento y aumentando el volumen de la torta, tarde o temprano tenían que derramarse para el “resto” de la gente los beneficios o por lo menos una pequeña parte de la crema. La segunda variante entendía que había que hacer algo, porque además la desigualdad obstaculiza el crecimiento, pero preservando la propiedad, riqueza y rentas de los grandes grupos económicos, aplicando tímidas políticas tributarias, como actualmente en Chile, para tratar de recaudar ingresos para cubrir algunos gastos sociales y ayudar a mitigar la desigualdad.

Para este enfoque, cualquier política redistributiva que se aplique dentro o fuera del mercado para lograr una mejor distribución del ingreso y de la riqueza va en desmedro del crecimiento y afecta la estabilidad macroeconómica y el equilibrio fiscal y externo. Con este fantasma del populismo, cualquier medida orientada a afectar la propiedad de los factores de producción, como la tierra y el capital, y redistribuir el excedente económico entre países, empresas y ciudadanos deteriora el crecimiento y provoca una inflación galopante.

Medidas redistributivas como el aumento de salarios por encima de la inflación, el incremento del gasto social, la entrega de bonos focalizados a los más pobres, el aumento de impuestos y regalías, la nacionalización de los hidrocarburos son calificadas despectivamente de medidas populistas por los nuevos picketistas.

La mayoría está de acuerdo con el diagnóstico, incluso  The Economist y el FMI, porque es fácil conmoverse con el aumento de la desigualdad, pero es difícil aplicar una nueva política económica para lograr cambios fundamentales en la redistribución de los recursos, los ingresos y la riqueza, puesto que, obviamente, se tiene que afectar a los que concentran la riqueza, la propiedad del capital y los medios de comunicación. 

En Bolivia se está aplicando una política que Paul Krugman resalta del libro de Pickety: integrar “el concepto de crecimiento económico con el de distribución de ingresos salariales y riqueza”. Esta política ha logrado altas tasas de crecimiento económico junto con una política redistributiva, preservando la estabilidad macroeconómica con superávit fiscales y externos, donde el grueso del excedente económico se queda en el país y se destina a la reducción de la pobreza a través de los bonos y el gasto social.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia