Columnistas

La dialéctica ch'ixi / ch'iqchi preelectoral

En unos y otros actores ocurre mucho de lo que la siempre creativa Silvia Rivera gusta llamar ch'ixi

La Razón (Edición Impresa) / Tejiendo pistas - Xavier Albó

00:40 / 31 de agosto de 2014

A seis semanas de las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias, el ambiente general sigue siendo bastante anodino, salvo escándalos y travesuras menores. Nadie duda de que Evo y Álvaro serán reelectos; y, con la existencia de cuatro grupos en la oposición, es también muy dudoso que se necesite una segunda vuelta. En el mejor de los casos, la oposición solo sueña en tener mayor presencia en el Legislativo para que no le sea fácil al MAS imponer cualquier cosa sin debate. Después, en las elecciones departamentales y municipales de 2015, que siempre tienen su propia lógica, apostarán y conseguirán ganar algunos gobiernos locales. Ese convencimiento, querido o al menos aceptado, proviene en parte de los méritos y/o favores acumulados por Evo y el MAS; y, en parte, también del control creciente de la maquinita del poder acumulado por ese partido. La pugna preelectoral es, por tanto, muy desigual.

En las últimas semanas he podido percibir cómo en unos y otros actores ocurre mucho lo que últimamente la siempre creativa Silvia Rivera gusta llamar ch'ixi. Su equivalente quechua sería ch'iqchi (castellanizado, ch'ejchi) y, en castellano boliviano, “gris”, en su sentido de un conjunto salpicado de colores sin una clara secuencia interna.

En su denso y laudatorio prólogo a la tesis doctoral del colla argentino Gonzalo Cruz, Los senderos de Fausto Reinaga (Cides, UMSA, 2014), la misma Silvia caracteriza lo ch’ixi como “la yuxtaposición y permanente lucha de contrarios... Una dialéctica sin síntesis” (p. 26). El libro se presentó hace dos semanas durante el Primer Congreso Internacional sobre Fausto Reinaga, a quien se lo aplican en su intento de explicar la cambiante evolución, creatividad apasionada y contradicciones internas del pensamiento de este controvertido escritor.

Boaventura Santos de Souza y José Luis Exeni están alistando un nuevo libro sobre cambios recientes en Bolivia y me pidieron un artículo sobre el célebre suma qamaña (vivir bien), mostrando ejemplos concretos. Después de darle muchas vueltas, decidí darle también un giro más dialéctico, parecido a este ch'ixi. A ratos incluso me inclino a hablar del permanente entrevero del suma y el saxra (mal) qamaña, de nuevo sin poder encontrar ni una síntesis ni una clara división entre esas dos tendencias. El ch'ixi parecería quizás una derivación epistemológica de lo que, en términos sociales, René Zabaleta popularizó como Bolivia, el país “abigarrado”.

Nos ayuda también a comprender las oscilaciones que se encuentran en el MAS (y en la dividida y poco propositiva oposición), por ejemplo, al combinar la utopía oficial del “vivir bien” con las tramoyas y chicanerías jurídicas para anular o cooptar a quien descuelle en la oposición, o para irse quitoneando candidatos, o, en el ámbito de los derechos de la Madre Tierra, para congraciarse con latifundistas cruceños ahora que ya no son una amenaza política seria.

En rigor, esas oscilaciones coyunturales y/o teóricas ocurren en todas partes. Célebre se hizo la frase de un presidente mexicano: “Ni sí ni no, sino antes bien todo lo contrario”. Incluso el presidente uruguayo Pepe Mujica, mucho más coherente que el nuestro entre su estilo de vida (y sin culto a su persona) y sus propuestas, preferido incluso (según Evo) por su misma hermana Esther (La Razón 28-VII-14), suele decir para matizar: “como te digo un cosa, te digo la otra”, sin priorizar mucho los riesgos medioambientales (Gudynas en Página 7, Ideas, 24-VII-2014).

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