Columnistas

Los dioses matan

Los asesinos de los periodistas de Charlie Hebdo son parte de este instrumento patriarcal y colonial.

La Razón (Edición Impresa) / Julieta Paredes

00:00 / 11 de enero de 2015

A propósito de la masacre realizada en París, cuyas víctimas fueron varios de los periodistas de la revista Charlie Hebdo, amerita un análisis que comienza con la condena y la denuncia de las acciones asesinas de los grupos armados en el mundo, por supuesto que entre éstos están los ejércitos y los militares de todos los países, incluido el nuestro. Los asesinos de los periodistas son parte de este instrumento patriarcal y colonial, y en este caso usan argumentos religiosos para presentarse como mártires y soldados de Dios.

Me indigna que la discusión dominante respecto de esta masacre verse sobre la pertinencia o no de las caricaturas de Charlie Hebdo, y que los comentarios cuestionen si se pasaron o no con las críticas, con las sátiras, con el humor político; que si debían poner las caricaturas de tal o cual manera; si eran o no muy provocadoras; incluso algunos dan a entender que los dibujantes de Charlie Hebdo “se lo buscaron”. ¡Que sarta de estupideces son las que estamos escuchando! El asesinato de los periodistas debe ser denunciado y repudiado.

Podemos continuar la reflexión por otros elementos de juicio. El pensamiento posmoderno ha sentado las bases para la relativización y el individualismo. La posmodernidad se ha nutrido con algunas de las críticas que la izquierda europea lanza al marxismo, luego de que sus categorías económicas resultaron insuficientes para explicar el mundo después de la caída del Muro de Berlín. El pensamiento posmoderno se mezcla oportunistamente y confunde las posiciones políticas antisistémicas, así como la lucha y la defensa de la libertad expresadas por el liberalismo burgués.

Ésa es la discusión que nos parece fundamental de hacer al momento de evaluar nuestro accionar revolucionario. El semanario Charlie Hebdo, según lo que pudimos observar, se burla y denuncia los fundamentalismos de los cristianos, judíos y musulmanes; y a la vez manifiesta una visión crítica contra la política hipócrita de la derecha francesa. No sé si pretendían o no ser revolucionarios, no es tarea de este artículo indagar al respecto, lo que sí quiero decir es que en medio de la cultura posmoderna, del neoliberalismo, del neocolonialismo y de los aires pretenciosos de la izquierda europea respecto de las luchas de los pueblos del mundo, queda claro que Dios mata incluso a caricaturistas.

Todas las iglesias y religiones que toman a personas o cosas, se llamen Cristo, Mahoma, Alá, Wirakocha, etcétera, y las convierten en sagradas, son peligrosas para la vida de la humanidad, pues todos estos pensamientos se creen dueños de la verdad, y a nombre de esos han matado y torturado a sus semejantes en diferentes etapas históricas, especialmente a las mujeres, y han destruido territorios. Como feministas comunitarias practicamos la espiritualidad de la vida y la comunidad, que nos da fuerza y energía, y convocamos a la desacralización de los dioses, que nos matan y nos torturan.

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