Columnistas

Los dolores del G20

Ojalá las declaraciones del G20 vayan acompañadas con políticas activas de empleo

La Razón / Gabriel Loza Tellería

00:23 / 27 de julio de 2013

Aún los iniciados en el campo de la economía no entendemos muchas de las siglas relacionadas con los grupos de países como el G7, G10 y el G20, entre otros. Recientemente finalizó en Rusia la reunión de los ministros de Finanzas del G20 y, por primera vez, contó también con la participación de los ministros de Trabajo, para discutir estrategias que promuevan el crecimiento con la creación de más empleos de calidad.

El G20 en realidad está compuesto por 19 países, más el representante de la Unión Europea. Además de las naciones más avanzadas que conforman el G10, incluye a las economías emergentes como los BRIC (Brasil, Rusia, India China) y a Arabia Saudita, Turquía, México, Argentina y Australia. La suma de sus indicadores representaría el 90% del PIB mundial, 80% del comercio internacional y dos tercios de la población mundial. Es decir, al igual que en el fútbol, los demás países seríamos el resto o residuo del mundo, equivalente a las economías marginales.  

La preocupación inicial de un crecimiento débil concuerda con las nuevas perspectivas mundiales del FMI sobre los “dolores del crecimiento”, que, junto a los problemas ya crónicos de los países “avanzados” (como la recesión europea), se suman nuevos riesgos, como el enfriamiento del crecimiento en varias economías de mercados emergentes de importancia crítica, que hicieron reducir la estimación del crecimiento mundial de 3,3% a 3,1%; en el caso de los emergentes, de 5,5% a 5%; y de China de 8,1% a 7,8%.   Lo novedoso del G20 fue la presencia de los ministros de Trabajo,  quienes hicieron incluir en la declaración final la preocupación por el alto desempleo y la necesidad de crear más empleos de calidad y productivos. Parece que se han dado cuenta de los problemas del ajuste hacia abajo, y que es difícil continuar con más ajustes a la variable empleo y al trabajo. Ojalá las declaraciones vayan acompañadas con políticas de empleo activas.

¿Cómo nos afecta esta desaceleración de los países emergentes? De hecho, en lo que va del año, nuestro Índice de Precios de Exportación (IPBEX), que mide la evolución de las cotizaciones internacionales de nuestros principales productos de exportación, ha caído un 7,9%; y si se excluyen los combustibles, esta caída fue más acentuada, del 19,6%. Como oportunamente señalamos hace tiempo, el petróleo se ha convertido en un activo de riesgo,  y en especial en la cotización WTI, que se utiliza para el pago del gas natural exportado, el cual ha subido un 18% en lo que va del año, lo que permite compensar nuestras cuentas externas y nuestros ingresos fiscales. Esta situación ha contribuido para que el Índice Global de Actividad Económica, que es una medida próxima al cálculo del PIB, haya crecido un 6,2% hasta el primer cuatrimestre de 2013.

Esto es una señal de que el crecimiento anual del PIB boliviano estará en torno a la previsión del 5,5%, incluida en el Presupuesto General de 2013, lo cual muestra la diferencia con algunos países vecinos, que ya han recortado sus metas de crecimiento.

Con todo, si bien no estamos en una situación similar a los países avanzados con “dolores del crecimiento”, estamos en la fase de los “desafíos” del crecimiento para hacerlo sostenible y menos vulnerable respecto a las fluctuaciones de los precios de exportación; y en nuestro caso, menos dependiente de la situación energética y las perspectivas de nuestros dos países vecinos Brasil y Argentina.  

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