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¿Serás europeo?

Para sobrevivir, los europeos tienen que abrirnos los canales de intercambio comercial y humano

La Razón / Jorge Zapp

02:45 / 28 de enero de 2013

Hace ya 14 años se reunieron por primera vez los jefes de Estado de la América Latina, el Caribe y los de la Unión Europea en Río de Janeiro, con el fin de acordar una agenda común: la denominada ALC-UE. Con una participación limitada, este continente percibió el encuentro como una oportunidad de los pobres para captar recursos de desarrollo de los países ricos. En el nivel bilateral, se lograron acuerdos en campos que iban desde la restauración de monumentos hasta la transferencia de tecnología; en el medio multilateral, un acuerdo de asociación con el Mercosur.

Celebramos el fin de semana en Santiago la Cumbre: América Latina y el Caribe - Unión Europea, que reunió, en teoría, a los 60 jefes de Estado y de Gobierno de ambas regiones, con una agenda de profundización de las relaciones birregionales. Ha pasado mucha agua bajo los puentes en este tiempo. Una Europa en crisis monetaria y laboral se encontró con sus antiguos alumnos, ahora estables, con un crecimiento económico, mucho, muchísimo mayor al europeo y una disciplina monetaria que, con la excepción de Venezuela y Nicaragua, nada tiene que ver con el fracaso de los países del sur de Europa y el esfuerzo infructuoso de los del norte. ¿Qué ha pasado? Aprendimos la lección y no nos dejamos enredar por los cantos de sirena que invitaban al dinero fácil durante esta primera década del siglo, adicción peor que la cocaína que tiene ahora postrados a los EEUU, Europa y hasta a Japón.

Los latinoamericanos y caribeños podemos sacar más provecho del esperado de la Cumbre que se inició el sábado, más en lo cualitativo que en lo cuantitativo. Los europeos necesitan socios en el tema ambiental con el que se hallan comprometidos por simple sobrevivencia; necesitan  desesperadamente mercados para sus productos e inversión segura, y están dispuestos ampliar espacios, siempre y cuando aprovechemos nuestra situación de fuerza en las negociaciones, ahora como un mercado de más de 1.000 millones de personas en franco crecimiento. Necesitamos que nos abran sus universidades con subsidios estatales, para crear contrapartes cuasieuropeas en los negocios. Bolivianos o paraguayos que realmente hablen francés o sueco y conozcan la idiosincrasia de sus países y culturas, futuros acompañantes del crecimiento mutuo.

Más aún, ante la “musulmanización” europea: autosegregada, proletarizante y reactiva que confronta la despoblación actual, la única salida que les queda es incrementar su población con la gente más parecida a ellos: los latinoamericanos, que compartimos bastante de su raza, de sus tradiciones y religión. El tema fue el del discurso inaugural de Obama. Tienen que abrirnos los canales no solamente de intercambio comercial, sino humano, en serio y masivamente, si desean sobrevivir. ¡No desaprovechen, Europa y América, la extraordinaria  oportunidad de este fin de semana!

Es ciudadano colombiano y alemán.

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