Columnistas

El extraño caso del señor Pradel

Resulta que el principal dirigente los ‘auténticos’ indígenas del TIPNIS había sido en realidad cocalero

La Razón / Rubén Vargas

04:36 / 08 de enero de 2012

El Gobierno decidió comenzar 2012 con el pie derecho  (quizás porque su pie izquierdo hace tiempo que ya no le funciona). Perdón, decía que el Gobierno decidió comenzar 2012 con el pie derecho, es decir, retomando la iniciativa política. Y su primera iniciativa es, en    realidad, una vieja iniciativa: construir nomás la carretera a través del TIPNIS.

Para lograr su propósito, cuenta de inicio con la marcha que el Consejo Indígena del Sur (Conisur) de Cochabamba ha emprendido el 20 de diciembre. Esta marcha, de los “auténticos” indígenas del TIPNIS, como los califica el presidente Morales, tiene por objetivo llegar a La Paz y pedir al Gobierno que construya la mentada carretera. Cuando esto suceda, el presidente Morales, que nadie ignora que gobierna obedeciendo al pueblo, derogará la Ley Corta que declaró intangible al TIPNS, aprobará otra e inmediatamente las topadoras brasileñas encenderán sus motores y etc., etc., etc.

La cosa iba viento en popa, cuando he aquí que inopinadamente hizo su entrada en escena el extraño caso de los cocales del señor Pradel. Resulta que el principal dirigente de la marcha de los “auténticos” indígenas del TIPNIS, el cacique Gumercindo Pradel, había sido en realidad cocalero. La noticia la destapó un periodista de Erbol que recordó que en septiembre del año pasado, en una entrevista con esa red, el mencionado señor Pradel admitió que las comunidades a las que representa se dedican al cultivo de coca y que están afiliadas a la Federación del Trópico.

¿Así que los “auténticos” indígenas del TIPNIS, por confesión de su propio dirigente,  son cocaleros? Ante esta revelación, que compromete seriamente la “autenticidad” de la marcha, el señor Pradel amenazó a los periodistas. Reaccionó cual confundido Cupido: “Si siguen tergiversando, los vamos a flechar”, dijo. Los periodistas, naturalmente, se asustaron. (Volveremos sobre este tema.) 

Mientras tanto, consultado sobre esta comprometedora revelación, el Viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, César Navarro, en la mañana declaró que cultivar coca en el TIPNIS es legal, pero en la tarde dijo que no es legal. Otras fuentes interpretaron estas declaraciones en apariencia contradictorias en sentido de que en la mañana se puede cultivar coca, pero en la tarde no. Quien tuvo una posición inequívoca sobre el asunto fue el Viceministro de Coca, Germán Loza. Aseguró que los cultivos de coca en los parques nacionales son ilegales y que deben ser destruidos sin necesidad de dialogar con los productores. Es más, anunció que los cocales del señor Pradel “serán erradicados en cualquier momento de forma sorpresiva”. ¡Sorpresiva! Éste es el momento de retornar al asunto de las flechas.

Ante la amenaza del señor Pradel, el dirigente de los trabajadores de la prensa de Potosí anunció: “Con flechas o sin flechas estaremos trabajando para defender a un pueblo...” Es encomiable la valentía del colega, pero para su tranquilidad hay que decirle que es improbable que las flechas lanzadas por el señor Pradel desde Cochabamba provoquen  daño en  la humanidad de algún periodista en Potosí. En todo caso, si se diera esta situación, el beneficiado podría ser el viceministro Loza. Mientras el señor Pradel esté distraído lanzando sus flechas podría aprovechar y “en forma sorpresiva” erradicar sus cocales.

En fin, lo único que se puede decir hoy es que el extraño caso de los cocales del señor Pradel está complicando la intención del Gobierno de comenzar 2012 con el pie derecho.

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