Columnistas

El glaciar muerto

Hasta hace no mucho la ciudad de La Paz se aprovisionaba de hielo de las faldas del Chacaltaya.

La Razón (Edición Impresa) / Freddy Morales

00:44 / 29 de octubre de 2016

Desde el Chacaltaya se puede apreciar muy bien El Alto, cuyo crecimiento urbano se acerca cada vez más a la montaña. Pero desde las ciudades de La Paz y El Alto se aprecia cada vez menos el Chacaltaya. Y se lo ve menos porque ya no tiene nieve. Hasta 1995, la montaña, de más de 5.400 metros de altura (distante a menos de 40 kilómetros de La Paz), fue considerada la pista de esquí más alta del mundo. El glaciar se extendía por casi dos kilómetros. En 2000, cuando la nieve no superaba los 20 metros de longitud, el glaciar fue declarado extinto por los expertos, quienes además agregaron que se trataba del primer caso en Suramérica.

Todo apunta al calentamiento global como el principal responsable de este fenómeno, aunque aún hay científicos en Bolivia que aseguran que las cenizas negras que devienen de los chaqueos y se depositan sobre las nieves, aumentando el calor, han acelerado su derretimiento.

Sea como fuere el glaciar está muerto, y su extinción me recuerda la película Samuel en las nubes, del director belga Pieter Van Eecke, que abrió la muestra de cine latinoamericano que por estos días y por decimotercer año consecutivo ofrece la Cinemateca. Samuel trabaja en la pista de esquí de Chacaltaya y se ha quedado prácticamente solo, junto a los fierros de lo que fue el teleférico que transportaba a los esquiadores hasta la punta del glaciar y que era manejado por su padre. Ahora deambula por la cabaña, donde invita mate de coca a los pocos turistas que llegan y les cuenta de las buenas épocas de la montaña. “Una mirada poética sobre las consecuencias de las alteraciones del clima en la vida de las personas”, dice parte de la sinopsis de la película.

Durante el estreno Isabel, quien actúa como científica en la película pero también trabaja como tal en la vida real, recomendó disfrutar de la vista del Illimani con glaciar, y advirtió que las montañas sin nieve se quedan sin alma. Sugirió algunas acciones para mitigar su desaparición, como reducir el tráfico de vehículos a diésel. Un informe elaborado por la ONG Oxfam afirma que entre 1975 y 2006 los glaciares de la Cordillera Real perdieron más del 40% de su volumen.

Martha, esposa de Samuel y coprotagonista de la película, recordó que hasta hace no mucho la ciudad de La Paz se aprovisionaba de hielo de las faldas del Chacaltaya. Hasta allí llegaban los camiones para cargar los bloques. Y reflexionó que el hielo es agua y que ve con espanto cómo en las ciudades se malgasta el agua, pues la escasez de este vital elemento significa muerte en la ciudad y el campo.

El Chacaltaya alimentaba a la laguna de Milluni (su vecino el nevado Huayna Potosí lo sigue haciendo), la cual sirve como fuente de agua para las ciudades de La Paz y El Alto. El Chacaltaya además es naciente del río Choqueyapu, que genera parte de la energía eléctrica que se distribuye en La Paz y El Alto; con el añadido de que el embalse de Milluni está siendo contaminado por las aguas de cola de la explotación minera en la zona, según advierte un estudio del Club Andino.

Éstos son algunos de los datos que nos obliga a recordar Samuel en las nubes, y que al parecer han quedado olvidados, tal vez porque desde La Paz y El Alto el Chacaltaya, sin nieve, se aprecia cada vez menos.

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