Columnistas

De herencias rotas y voces oportunas

Pudiera pensarse que en Bolivia la enmienda histórica con los indios sea asunto superado

La Razón (Edición Impresa) / Cergio Prudencio

00:00 / 23 de marzo de 2014

A principios de los 90 leí un libro sorprendente y revelador, que detallaba —con ilustración de cronista— las múltiples contribuciones de los indígenas de las Américas a la construcción del mundo moderno. Un libro inesperado, de esos a los que se llega por la magia de encuentros vitales, imposible de encontrar en librerías. Llevaba por título El legado indígena, y en la versión original en inglés, Indian Givers (literalmente, indios dadores).

El autor, Jack Weatherford, resultó ser un académico universitario dedicado fervientemente a la antropología en la Universidad de Macallester College, Estados Unidos, incluso como profesor de algunos bolivianos (entre otros, mi esposa Verónica)

¿Cómo podía ser que un gringo irradie tanta luz sobre nuestra propia historia?, me preguntaba a mí mismo, incrédulo y prejuicioso. ¿Por qué yo no conocí antes estas verdades del pasado, que tan bien explican las verdades del presente? En rebeldía contra mi educación, respondí las preguntas descubriéndome a mí mismo víctima de las universales omisiones que el libro denuncia(ba). Prohibido saber la verdad.

A lo largo de años, con Verónica procuramos llevar el libro al conocimiento de personas que lo apreciarían (fotocopias van, fotocopias vienen), en una misión casi apostólica de difundir esta información esencial para comprendernos y definirnos. Y así, hasta que la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia asumió el pasado año la iniciativa de editar el libro, desaparecido a esas alturas de circulación pública casi por completo.

Este objetivo fue posible gracias a la generosidad de Weatherford, quien no solo cedió sus derechos autorales, sino que tramitó la liberación de compromisos de propiedad con los editores en inglés (la edición en ese idioma goza de buena salud y “se vende muy bien”, dice la editorial). Y fue generoso también el traductor chileno Roberto Palet en ese mismo sentido.

Hay que recordar cómo era el mundo en 1985 (año de la primera edición de El legado indígena) para valorar doblemente la lucidez y el coraje de su autor. Cuando Occidente se proclamaba triunfador de la Guerra Fría, y se imponía como polaridad unívoca en el planeta, y decretaba arrogante el “fin de la historia”, y alienaba a los seres humanos en la ilusión “global” como categoría única de supervivencia, y la deuda externa condenaba a la América Latina a las tinieblas de la dependencia, justo entonces, Jack Weatherford alzaba la voz para recordarle a ese mundo desquiciado de omnipotencia, cuánto de su desarrollo de siglos se lo debía a los indios de las Américas. Los alimentos, la culinaria, la medicina, la agricultura, las formas de organización social y política, y —desde luego— la riqueza material.

Pudiera pensarse que en la Bolivia actual, la enmienda histórica con los indios sea asunto superado. Pero no es tan así. Hemos avanzado, indudablemente. Pero una cosa es incorporar a los indígenas a las oportunidades del capitalismo y otra, muy distinta, asimilar de ellos el conocimiento y la sabiduría desde donde construir una nueva sociedad y una cultura no global. Ahí es cierto que se abren vertiginosos pendientes en nuestro proceso político.

Saludo y celebro personalmente la presentación de El legado indígena en Bolivia, así como la presencia de su autor, a quien tendremos en todas las entregas del libro en La Paz, Sucre, Potosí y Santa Cruz.  ¡Enhorabuena!

Es compositor.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia