Columnistas

Dos mujeres, heroínas de nuestra época

Hathloul y Sotoudeh deberían recibir el Nobel por su valiente trabajo en defensa de los derechos de las mujeres.

La Razón (Edición Impresa) / Nicholas Kristof

21:26 / 13 de abril de 2019

Estamos en una época desalentadora de hombres fuertes y bravucones. A pesar de ello, descubres que entre lo peor también está lo mejor. Así las cosas, busquemos inspiración en dos heroínas. Son mujeres que valientemente desafiaron la misoginia y la dictadura, una en Irán y la otra en Arabia Saudita. Ambos países podrán ser enemigos entre sí, pero tienen una causa en común: el trato salvaje hacia las mujeres. Puesto que están intentando reprimir y dominar a estas dos mujeres, estamos obligados a gritar sus nombres desde lo alto.

Nasrin Sotoudeh, de 55 años, es una escritora y abogada defensora de los derechos humanos que durante décadas ha luchado por las mujeres y los niños en Irán. Su familia reporta que días atrás fue sentenciada a otros 33 años en prisión, que se suman a una sentencia de cinco años que está cumpliendo en este momento, además de 148 azotes.

Loujain al-Hathloul, de 29 años, líder del movimiento saudita por los derechos de las mujeres, se presentó a juicio el 13 de marzo, luego de meses de encarcelamiento y tortura, incluyendo palizas, acoso sexual, ahogamiento con la técnica del submarino y choques eléctricos. Su hermana Alia al-Hathloul me comentó que finalmente se anunciaron los cargos contra Loujain, los cuales incluían comunicarse con organizaciones en favor de los derechos humanos y criticar el sistema saudita de “custodia” para las mujeres.

Anteriormente había sugerido que debía darse a Hathloul el Premio Nobel de la Paz, y ahora ha sido nominada. Así que permítanme corregir mi propuesta: Hathloul y Sotoudeh deberían recibir el Premio Nobel juntas por su valiente trabajo en defensa de los derechos de las mujeres ante dictadores rivales que tienen una cosa en común: una cruel misoginia.

Sé que voy a recibir mensajes de gente que se quejará de que el problema es el islam, lo cual es demasiado simplista, pero es justo decir que el príncipe heredero de la corona saudita, Mohamed bin Salmán, y el ayatolá iraní, Alí Jamenei, empañan juntos la imagen del islam en el mundo más de lo que podría hacerlo cualquier ejército de blasfemos.

“Esta sentencia supera la barbarie”, afirmó el Departamento de Estado respecto a la sentencia de Sotoudeh. Muy cierto, pero el Departamento de Estado no es parejo en sus críticas al negarse a denunciar también la tortura y el encarcelamiento de Hathloul. Esto se debe a que considera aliados a los sauditas y enemigos a los iraníes. Lo que la Administración de Trump parece no entender es lo siguiente: si te preocupan los derechos humanos solo en los países que desprecias, en realidad no te importan los derechos humanos.

Alia al-Hathloul dijo que le ordenaron a su hermana firmar una carta solicitando la absolución real. Y lo hizo, y que al parecer la tortura ha llegado a su fin. Espero que el príncipe heredero esté buscando la manera de abandonar ese brutal maltrato hacia las activistas en favor de los derechos de las mujeres y que en algún momento otorgue el perdón que Loujain Hathloul “solicitó”.

Entretanto, Irán parece estar aplicando medidas más duras. Amnistía Internacional reporta que la nación persa arrestó a más de 7.000 disidentes el año pasado y que la sentencia combinada de 38 años para Sotoudeh, de ser cierta, es la más severa que se ha impuesto a una defensora de los derechos humanos en Irán en años recientes. Los medios de comunicación estatales iraníes sugirieron que se le había dado una sentencia menor, pero Sotoudeh y su familia tienen mucha más credibilidad que el Gobierno iraní.

“La sentencia impactantemente severa en su contra es señal de lo perturbadas que están las autoridades iraníes”, me comentó Kumi Naidoo, secretario general de Amnistía Internacional. Indicó que las activistas por los derechos de las mujeres en Irán se han vuelto más valientes y que en ocasiones ondean sus hiyabs en la punta de un palo y publican videos en las redes sociales. “Con esta sentencia cruel, las autoridades iraníes parecen estar buscando usar a Nasrin Sotoudeh como un ejemplo para intimidar a otros defensores de los derechos de las mujeres”, dijo.

En enero, el esposo de Sotoudeh, Reza Khandan, recibió una sentencia por separado de seis años en prisión por publicar en Facebook actualizaciones acerca del caso de su esposa. La pareja tiene dos hijos: un niño de 12 años llamado Nima y una joven de 19 llamada Mehraveh. Hadi Ghaemi, del centro de Derechos Humanos en Irán, afirmó que ahora los familiares quizá tendrán que criar a Nima y a Mehraveh.

“Mi querida Mehraveh”, escribió Sotoudeh a su hija desde prisión, “fuiste mi principal motivación para defender los derechos de los niños... Cada vez que regresaba a casa al salir del tribunal después de haber defendido a un niño violentado, te abrazaba a ti y a tu hermano, y me costaba trabajo soltarlos”. Del mismo modo, el otoño pasado le escribió a Nima explicando por qué estaba en la cárcel y no con él en su primer día de escuela. “¿Cómo podía ser testigo de la ejecución de jóvenes en mi país y quedarme callada? ¿Cómo podría voltear la mirada ante casos de abuso infantil?”.

“Simplemente no pude, hijo mío”. Agregó: “Ese fue mi pecado”. Este es mi mensaje para Nima y Mehraveh: ¡Su mamá es una heroína! Inspira a mucha gente como yo en todo el mundo y ningún encarcelamiento ni paliza podrá cambiarlo. Será recordada en la historia como Loujain al-Hathloul, una líder moral, tal vez ganadora del Premio Nobel de la Paz, que enfrentó a tiranos y cambió el mundo para bien.

* Periodista y analista político, columnista del New York Times. © The New York Times, 2019.

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