Columnistas

¿Quién es el hipócrita?

Y si lo que en realidad tuviéramos delante  es la acumulación de una brutal hipocresía de los europeos

La Razón / José Ignacio Torreblanca

00:28 / 05 de julio de 2013

Obama está de capa caída. Al Premio Nobel de la Paz se le amontonan los problemas: aviones no tripulados (drones) que pueden matar ciudadanos americanos en el extranjero sin una orden judicial y espionaje a mansalva de las comunicaciones mundiales (big data).

Los problemas de Obama se acumulan en un frente, en el de los principios, en el que Obama siempre se ha sentido cómodo. Pero hete aquí que, de repente, a decir de la imagen que de él se da en algunos medios europeos, es como si Obama se hubiera convertido en un asesino en serie (véase el aumento espectacular de ataques de drones bajo su mandato) y, a la vez, en un liberticida que ha construido una maquinaria capaz de espiar en tiempo real las comunicaciones de cualquier ciudadano del planeta.

Un momento: ¿y si las cosas no fueran así? ¿Y si lo que en realidad tuviéramos delante es la acumulación de una brutal hipocresía por parte de los europeos? Si Obama ha recurrido de forma masiva al empleo de drones para eliminar a los líderes talibanes en Pakistán, plantea Gideon Rachman en Financial Times, es para satisfacer la demanda de muchos, entre ellos, de forma masiva, los europeos, que han dicho “basta” al despliegue en Afganistán y que no han querido mantener sus tropas allí ni hacerse cargo del coste de luchar contra los talibanes sobre el terreno.

Y si Obama ha autorizado la construcción de una red masiva de espionaje electrónico es precisamente, continúa Rachman, porque esa es la única alternativa razonable a la tortura (desde Guantánamo a los “interrogatorios reforzados”) para proteger a Estados Unidos y sus aliados de hipotéticos ataques terroristas.

Los europeos son geniales, dice Gideon Rachman: critican a Obama por hipócrita, pero los hipócritas son ellos. ¿Qué piensan ustedes? Les animo a debatirlo. Pero mientras, les diré que las columnas de Gideon Rachman en Financial Times son perfectas: si estás de acuerdo con él, te sorprenderás haciéndolo desde un ángulo nuevo que no imaginabas. Y si estás en desacuerdo con él, tendrás que pensar cuidadosamente por qué estás en desacuerdo con él y argumentarlo con cuidado.

Gideon es provocador, pero de una forma inteligente, no facilona ni tosca. Hace dos semanas tuve la oportunidad de compartir con él una hora y media de debate sobre qué hace a una columna interesante. La exposición y el intercambio fue largo e interesante, hasta tal punto que estos últimos días he estado pensando en escribir una entrada sobre el tema. Pero la columna del 2 de julio (Obama and the crumbling of a liberal fantasy hero) resume perfectamente el estilo de Rachman, y las razones por las que siempre es tan interesante leerlas.

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