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Lo ineludible

Las mujeres somos criadas para recibir violencia, para natu-ralizarla y también para reproducirla

La Razón / Abrelatas (porque todo nos llega enlatado) - Verónica Córdova

00:00 / 17 de febrero de 2013

Parece que no hay nada más de qué escribir en estos días, nada más de qué hablar, nada más en qué pensar. Pero no sólo Hanalí fue víctima de violencia y no sólo fue esta semana. Las mujeres somos criadas para recibir violencia, para naturalizarla y también —hay que decirlo— para reproducirla.Conozco una mujer que cada día, sistemáticamente, fue golpeada. Y no por su marido, sino por su abuela. Esa mujer hoy, sistemáticamente, agrede a sus pequeños hijos. Y no sólo con golpes, sino también con palabras. Esos niños mañana maltratarán sistemáticamente —con golpes y palabras— no sólo a sus esposas, sino también a sus hijos. Aunque es una familia sin esposos, la cadena no se rompe.

Conozco a otra mujer que tuvo siete hijos con un esposo que la maltrataba muy frecuentemente. Tiene una colección de denuncias y otra de certificados forenses. Cada vez que citaban a su esposo a declarar, en lugar de presentarse a la citación, él iba a su casa a desquitarse. Incluso si existiera un centro de acogida para mujeres en peligro, no iban a recibirla con siete hijos. Y ella no podía huir y dejar a los niños a merced de su esposo. Ya sea por voluntad propia, por temor, por amor, por necesidad o porque es   ineludible, muchas mujeres mantienen una relación abusiva, la prolongan, la naturalizan y terminan, por tanto,  manteniendo viva y vigente la cadena de la violencia.

No me entiendan mal: no estoy en contra de una ley que proteja a las mujeres del maltrato al que son sistemáticamente sometidas. Una ley puede ayudar a bajar las espeluznantes estadísticas de la violencia en Bolivia. Pero, ¿qué hacemos con las estructuras judiciales que son, para la mayoría de nosotras, una pesadilla peor que los golpes recibidos? ¿Qué hacemos con las palabras que hieren, que destrozan la confianza, que estragan la autoestima, que plantan una semilla de rencor y de más violencia?

Lo que me apena también es que la ley sirve para castigar el abuso una vez cometido. Es decir, cuando ya se ha echado a andar el mecanismo que reproduce la violencia hasta el infinito. La pregunta es: ¿qué hacemos con el niño que ha sido testigo tan sistemático de la violencia, que llega a considerarla la única manera de relacionarse con su pareja? Y, ¿qué hacemos con la mujer que está tan herida por las heridas recibidas que se descarga hiriendo a sus hijos?

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