Columnistas

La justicia lenta no es justicia

Una Justicia que funciona al servicio de intereses particulares pone en riesgo la calidad democrática

La Razón (Edición Impresa) / Rafael Aníbal *

00:24 / 21 de enero de 2017

La justicia lenta no es justicia. En el caso de Argentina, es descorazonador ver no solo una justicia lenta, sino a veces inoperante y politizada. Es fácil entender que una justicia que no funciona, o que funciona al servicio de los intereses particulares ajenos al bienestar de la nación y de todos los argentinos, es una justicia que pone en riesgo la calidad democrática.

En honor a la verdad, es preciso advertir que el sistema judicial argentino no es ni mucho menos ineficaz en la mayoría de los casos a los que tiene que hacer frente, y que cuenta con profesionales excelentes, pero hay algunos asuntos que la opinión pública se ve obligada a observar con desespero y enojo y a los que no les faltan manos oscuras que se afanan por impedir su resolución.

A estas alturas de la reflexión, y dadas las fechas en las que nos encontramos, el lector ya habrá advertido que se trata de la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman, hallado sin vida en su departamento el 18 de enero de 2015, hace ya dos años. Y no se trata solo de este caso, al que ni las investigaciones periciales ni judiciales han sido capaces de aportar luz, a pesar de las evidencias que apuntan hacia el asesinato; ya que en realidad la muerte de Nisman fue un triste episodio más de algo por lo que la sociedad argentina lleva reclamando justicia desde hace casi 23 años: el atentado a la AMIA (la mutual israelita argentina) de 1994, que acabó con la vida de 85 personas. Sin justicia para los familiares de estas 85 víctimas, y sin justicia para los familiares y colaboradores de Alberto Nisman, la realidad de un país que no es capaz de resolver esto se hace insoportable.

¿Y qué ha ocurrido en estos dos años desde la muerte del fiscal? Pues idas y venidas judiciales que solo han contribuido a entorpecer su resolución. La causa ha ido cambiando de instancias judiciales, se han denunciado irregularidades periciales, ha habido un cambio de gobierno, se han producido amenazas de muerte a quienes han pretendido esclarecer de manera inequívoca el caso... Pero hay algo de luz al final del túnel. A lo largo de este nuevo año podrían cambiar sustancialmente las cosas para desenmarañar todo este sinsentido.

La causa, que ya suma más de 14.000 páginas, recayó en manos de la Justicia Federal desde el pasado septiembre y se ha hecho cargo de la investigación el fiscal federal Eduardo Taiano, quien ya ha solicitado algunas medidas probatorias, habilitadas por el juez Julián Ercolini. Al fin, la investigación quedó en la Justicia Federal por la posibilidad de que la muerte de Nisman guarde, como es más que lógico alguna relación con la causa AMIA. No en vano era el fiscal encargado de investigar en exclusiva este atentado desde 2006. Nisman terminó apuntando a los iraníes como responsables de la masacre y denunció al gobierno de Cristina F. de Kirchner por alcanzar un memorándum de entendimiento con Irán, que en la práctica encubría estas responsabilidades. Precisamente el día antes de acudir al Congreso para presentar esta denuncia ante los diputados fue cuando se produjo su muerte.

El fiscal Taiano ya está marcando distancias con sus predecesores encargados de investigar la muerte de Nisman. Por lo pronto, ha solicitado investigar a Sergio Berni, ex secretario de Seguridad del gobierno de Kirchner; al primer juez de la causa, Manuel de Campos; a la exfiscal Viviana Fein y a los policías que participaron en los primeros peritajes. Según Taiano, el operativo pericial en el departamento de Nisman fue un despropósito, como ha podido demostrarse en múltiples informes posteriores, por lo que es muy probable que se hayan destruido pruebas. Otra de las medidas impulsadas por Taiano para cambiar el rumbo de la causa es la creación de una nueva junta interdisciplinaria, a cargo de Gendarmería, para analizar todos los elementos probatorios, con el objetivo, por fin, de esclarecer si se trató de un homicidio o de un suicidio.

A dos años de la muerte de Nisman, cabe esperar que para cuando llegue el 18 de enero de 2018 y volvamos a escribir sobre el trágico final del fiscal, la Justicia haya sido capaz de recuperar el tiempo perdido.

* es director de Comunicación de la fundación Fuente Latina

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