Columnistas

El legado de Domitila Barrios de Chungara

La Razón / Esteban Ticona Alejo

02:15 / 17 de marzo de 2012

Domitila Barrios no sólo nos dejó el legado de la mujer minera luchadora de sus derechos y la democracia, enfrentándose a la dictadura banzerista y sus aliados en 1977 con una huelga de hambre. Hace algunos días, en un evento internacional nos encontramos con Moema Viezzer, la educadora brasileña hoy dedicada a la defensa de la madre tierra, quien recordaba que conoció a Domitila en la Tribuna del Año Internacional de la Mujer, realizado en México en 1975. Fruto de esta relación es el libro Si me permiten hablar... Testimonio de Domitila, una mujer de las minas de Bolivia, publicado en 1977 por la editorial siglo XXI de México y reeditado en varias ocasiones. Luego, David Acebey escribió otro libro de sus testimonios ¡Aquí también, Domitila!, que recoge sus experiencias del exilio y los viajes de trabajo en Europa y América Latina.

¿Qué es lo que lo hace diferente el legado de Domitila? Sencillamente el transmitirnos su experiencia de vida, su conocimiento profundo de los trabajadores mineros del país, su condición de mujer, su tenaz lucha contra las dictaduras militares y las reflexiones profundas sobre los sectores oprimidos y explotados de la Bolivia minera y campesina. Sabemos que fue palliri (dedicada a rescatar mineral entre los desmontes) para alimentar a sus cinco hermanas y a su madre enferma y comenzó sin pensarlo su carrera política como secretaria ejecutiva del Comité de Amas de Casa del centro minero de Siglo XX, un vital instrumento de apoyo a los sindicatos de trabajadores mineros. Esta experiencia y convicción de la lucha conjunta de varones y mujeres contra el sistema de explotación laboral capitalista enseñó en la tribuna del Año Internacional de las Mujeres de 1975. Para ella, el cambio profundo debía darse mediante la igualdad de derechos de hombres y mujeres, acceso igualitario a la educación y al trabajo, para emprender una lucha en pareja contra la opresión y la dominación del capitalismo.

En diciembre de 1977, cuatro esposas de trabajadores mineros comenzaron una huelga de hambre en el arzobispado de La Paz para exigir al gobierno de Banzer una amnistía política y el retorno de la democracia mediante elecciones generales. Domitila de Chungara se sumó a este ayuno voluntario y en pocos días la siguieron miles de bolivianos y bolivianas en todo el país, hasta arrancar del dictador Banzer el decreto de amnistía para miles de exiliados políticos y la promesa de elecciones a corto plazo.

Precisamente el transmitir ésta y otras experiencias desde la Universidad de la vida y luego plasmarla en un libro editado por Moema Viezzer es lo que ha marcado el inicio del reconocimiento del mundo académico a estas formas de sabiduría y de conocimiento de la realidad boliviana. Hay que recordar que hasta los 70’, las ciencias sociales en América Latina soslayaban la sabiduría y conocimiento provenientes del mundo indígena, campesino, obrero y popular. La difusión del testimonio de Domitila marca un hito muy importante en el inicio de una nueva epistemología en las ciencias sociales críticas, que reconoce a sujetos y a la vez quiebra los viejos esquemas positivistas de las ciencias sociales latinoamericanas, ancladas en la objetualización de los sujetos.

Por medio de su libro y su pensamiento, Domitila se convierte en pionera en estas preocupaciones sobre la memoria, el testimonio, la historia oral o las historias de vida, que hoy han ganado espacios en el mundo académico nacional y mundial. Finalmente, existe una deuda con las compañeras de lucha de Domitila, el de testimoniar sus vidas y nutrirnos de esa forma de conocimiento.

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