Columnistas

El legado de Mandela

Mandela no enseñó  que es posible construir una política en la que todos pueden ganar y ser parte de la solución

La Razón / Andrés Tórrez Villa Gómez

00:50 / 24 de julio de 2013

Mandela transformó la política mundial para siempre. Le enseñó al mundo que es posible construir una política en la que todos pueden ganar y ser parte de la solución. Fue el David Nash de la política, o mejor dicho, Nash fue el Mandela de la economía. Mandela transformó la teoría política de suma cero tradicional de la guerra fría y la democracia del siglo XX por la política de la concertación y la reconciliación. Hizo lo que nadie esperaba que se haga, perdonar, construir, liderar, dar ejemplo, extender la mano al enemigo para sumar juntos una sociedad mejor y más justa. Transformó el liderazgo político del mundo para siempre. Después de él, los líderes de la venganza, de la hegemonía, de la dominación y la confrontación fueron, son y serán vistos como dinosaurios del pasado.

Mandela convirtió un país condenado a la violencia y la división en una nación más libre, más justa y más democrática. Sudáfrica en 1990 era una nación bloqueada por el mundo global, condenada a la violencia, a la confrontación y el conflicto interracial, sembrado durante décadas de represión y sometimiento. Hoy, 23 años después, es una de las principales economías del mundo, el país más importante y pujante de su continente, un pilar económico y político de la democracia moderna. Aunque quedan muchas tareas pendientes, en seguridad ciudadana, desarrollo social y económico, no cabe duda que la Sudáfrica de hoy sería imposible sin la fortaleza moral y política de su líder Nelson Mandela. Sólo necesitó cuatro años en la presidencia para sentar las bases de una cultura democrática de alternancia y renovación. Lideró un proceso constituyente incluyente, en el que todos los sudafricanos se sintieron parte del cambio, especialmente las minorías blancas, que temían la discriminación y exclusión que ellos sembraron durante tantos años. Mandela salió de la cárcel para ser un líder universal y mostrarle al mundo desde Sudáfrica que otro mundo es posible.

El himno de la nueva Sudáfrica se reescribió para representar la diversidad cultural de su nación, la esperanza de un pueblo por vivir en paz y la convicción en la igualdad y libertad. Cada estrofa se canta en los principales idiomas del país, en Xhosa, Zulu, Sesotho, Africans y el estribillo en inglés, que es el idioma de integración, dice: “Sonidos nos llaman a reunirnos y unidos nos debemos mantener, vivamos y luchemos por la libertad, en Sudáfrica nuestra tierra”. Todos los niños y adultos de Sudáfrica crecen cantando el himno en sus diferentes lenguas, y ese canto los ayuda a entender mejor sus diferencias, para encontrar en ellas su verdadera fortaleza. Mandela transformó el odio en reconciliación y el perdón en libertad. Su enseñanza estará en todos los libros de política, economía y derechos humanos de las futuras generaciones. Felices 95 años de amor, Madiba. Larga vida a tu legado.  

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia