Columnistas

Una lucha pacífica

El 3 de enero de 2014 recordamos un nuevo aniversario de la usurpación de nuestras Islas Malvinas

La Razón (Edición Impresa) / Héctor Timerman

00:02 / 04 de enero de 2014

El 3 de enero de 2014 recordamos un nuevo aniversario de la usurpación británica de nuestras Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. En total, cerca de tres millones de km2 pertenecientes al pueblo argentino, y sin los cuales la Argentina ve afectada su integridad territorial.

En 2013 se registró un incremento en las agresiones verbales de los funcionarios británicos al referirse a la cuestión de las Malvinas. Por el contrario, la actitud argentina, dialoguista y decidida a resolver en forma pacífica un conflicto colonial, ha recibido nuevos y más enérgicos apoyos en todo el mundo, incluyendo en la propia Gran Bretaña. Como corolario de un año en el cual el Gobierno británico expresó su intención de realizar intervenciones militares, al punto de que su propio Parlamento tuvo que rechazar una acción bélica en Medio Oriente, el mismo Gobierno dedicó un párrafo de su discurso navideño a hablar sobre la defensa militar de las Malvinas, olvidando el mensaje pacífico de dicha celebración. Tal vez haya sido la expresión del fracaso de intentar confundir al mundo sobre la ocupación colonial y militar del territorio argentino, así como la falta de argumentos legales e históricos.

El mal llamado “referéndum”, en el que 1.500 británicos de las islas decidieron seguir siendo británicos, es violatorio de las resoluciones de las Naciones Unidas. Ni la resolución 2065 ni las restantes incluyen el principio de autodeterminación en la Cuestión Malvinas. Además, la Asamblea General de la ONU rechazó en 1985, en dos oportunidades, propuestas británicas para incorporar ese principio en el proyecto de resolución sobre Malvinas. También vale la pena resaltar que el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas no mencionó el autodenominado “referéndum” en ninguna de sus resoluciones durante 2013.

La falta de argumentos, y el amplio respaldo al derecho argentino a la integridad territorial, incita al Reino Unido a actuar y a expresarse con la agresividad indigna de una potencia nuclear, que además es miembro permanente del Consejo de Seguridad. Tal conducta debilita los intentos de la comunidad internacional, para que todos los países acepten las decisiones de las Naciones Unidas a fin de lograr la resolución pacífica de los conflictos. Gran Bretaña carece de autoridad moral en este tema, ya que es el país que más veces ha ignorado las decisiones de la ONU, en especial cuando se trata de terminar con el colonialismo.

Para la Argentina, el año que finalizó ha sido de intensas actividades. Por primera vez todos los países de África adoptaron la Declaración de Malabo, reconociendo los legítimos derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, sumándose así a los países de América Latina y el Caribe.

Las expresiones militaristas de la potencia ocupante, acompañadas por la importante presencia de las armas desplegadas, incluyendo submarinos nucleares en el Atlántico Sur, fueron objeto de censura por todos los países de África y América con costas en el Atlántico Sur durante la Cumbre de Montevideo.

En marzo de 2013, nuestro país concurrió a la sede de Naciones Unidas de Nueva York para solicitar sus buenos oficios al secretario general Ban Ki–moon, tal como le fuera encomendado por la Asamblea General. En un gesto sin precedentes, estuvieron presentes para acompañar la posición argentina los cancilleres de Cuba y Uruguay y el vicecanciller de Perú, países en ejercicio de las presidencias pro tempore de la Celac, Mercosur y Unasur, respectivamente. Un aspecto esencial de nuestra lucha pacífica son los más de 90 grupos de solidaridad en países de los cinco continentes que trabajan en pos de una solución definitiva al conflicto colonial.

En 2013 se realizó un gran avance en la defensa de los hidrocarburos que se encuentran en la plataforma continental argentina. La Argentina mantuvo una audiencia con el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), KojiSekimizu, ante quien se manifestó la preocupación por la creciente militarización del Atlántico Sur por parte del Reino Unido y el peligro que representa para el medio marino el desarrollo de actividades unilaterales británicas de exploración de hidrocarburos. En dicha reunión se reiteró que la pretensión del Reino Unido de promover y autorizar la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables en el área en disputa de soberanía viola lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU, que insta a las dos partes en conflicto a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras esté pendiente el proceso de descolonización.

En aplicación de la Ley 26.659, la Secretaría de Energía de la Nación dictó resoluciones, inhabilitando por el término de 15 a 20 años a las seis empresas británicas involucradas en ilegítimas actividades de exploración de hidrocarburos en la plataforma continental argentina. El Mercosur adoptó un comunicado conjunto en el que reconoció el derecho de la Argentina para adoptar las acciones legales implementadas en el ámbito de su legislación contra las actividades de exploración y explotación no autorizada de hidrocarburos en el área de Malvinas. Asimismo, se llevaron a cabo gestiones en el marco de la Organización Latinoamericana de la Energía (Olade).

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos elaboró un proyecto de ley para reformar la Ley Nº 26.659 (Condiciones para la exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina), en pos de incorporar a este instrumento legal un nuevo tipo penal. La ley, que fue sancionada por el Congreso nacional y promulgada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, permitirá a la Justicia argentina solicitar la cooperación judicial internacional para el arresto y enjuiciamiento de todos aquellos incursos en la exploración y explotación ilegal de nuestros hidrocarburos.

Todas estas acciones son llevadas adelante con la determinación de defender, en forma pacífica, los legítimos derechos del pueblo argentino a ejercer la soberanía en todo su territorio, así como también para evitar que potencias extranjeras continúen expoliando los recursos existentes en las tierras y aguas ocupadas ilegítimamente por más de 180 años. Sobre el fin del año, la presidenta Cristina Fernández tomó una decisión histórica al crear una secretaría dedicada exclusivamente a la Cuestión Malvinas, con el propósito de coordinar los esfuerzos argentinos relativos a la recuperación pacífica de las islas.

A las amenazas de la potencia colonial, tanto verbales como militares, nuestro país continuará exigiendo que se cumpla con el derecho internacional y con las resoluciones de las Naciones Unidas, demostrando que la negativa del Reino Unido a sentarse a la mesa de negociaciones es la mejor evidencia de que, en la Cuestión Malvinas, el león ruge, pero ya no asusta. (El anterior es un fragmento de la nota publicada por el Canciller Argentino en conmemoración al 181° aniversario de la ocupación de las Islas Malvinas).

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