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La macro sigue bien, pero...

Los datos del INE confirman los efectos del shock externo en el sector real de la economía.

La Razón Digital / Gabriel Loza

12:09 / 14 de mayo de 2016

El Instituto Nacional de Estadística (INE) entregó recientemente, de un solo golpe, los datos mensuales hasta diciembre de 2015 del Índice Global de Actividad Económica (IGAE), del PIB trimestral y del PIB anual, todos los cuales señalan que la tasa de crecimiento de la economía del país fue de 4,85% en 2015.

No obstante la meritoria labor que está realizando el Director del INE, lo recomendable es que para un adecuado seguimiento de la economía, sobre todo para determinar los efectos del shock externo que nos está afectando, esa información nos sirva según la periodicidad para la cual fue establecida, es decir, tener lo antes posible el indicador mensual (IGAE), puesto que el último dato publicado era el correspondiente a agosto; y disponer del indicador del PIB al tercer trimestre antes del dato del PIB de todo el año.

Lo importante es que la economía boliviana ha seguido creciendo, es decir, registra tasas positivas. Pero falta agregar, como les comento a mis alumnos cuando analizan el comportamiento de las variables económicas, que cuando preguntan “cómo está tu mujer”, siempre contesto: ¿comparada con quién?, con la vecina, con las Magníficas o con la reina del Gran Poder.  

Así, la tasa de crecimiento del 4,85% del PIB boliviano ha sido la más alta de los países de América del Sur y solamente Panamá nos gana, con ayuda de sus “papers” del paraíso fiscal, con una tasa de crecimiento del 5,8%, la más alta entre los países de América Latina. Ahora, si comparamos la tasa de la economía boliviana con la de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, que crecieron en 4%, también les ganamos, pero no así a los países emergentes del Asia, que en promedio crecieron en 6,6%.    

El mismo ejercicio podemos hacer al interior de nuestra propia evolución económica reciente. La tasa del PIB en 2015 ha sido menor a la registrada el año pasado, que fue de 5,5%; y menor a la tasa de crecimiento promedio de los últimos cuatro años, es decir del periodo 2011-2014, que fue de 5,7%. Ahora, si la comparamos, con la tasa del modelito neoliberal, como a algunos les gusta, durante 1989-2005 que fue de 3,6%, la tasa del 4,85% es más alta, aunque inferior al récord del gobierno de Jaime Paz de 5,3% en 1991, y a los dos años del boom de la capitalización en 1997 (4,95%) y en 1998 (5,03%), durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada.    

Pero en lugar de realizar comparaciones que resultan odiosas, es más importante identificar un primer efecto del shock externo en la actividad económica, como son las tasas negativas de crecimiento de los hidrocarburos (petróleo y gas) y los minerales, de -1,4% en 2015, correspondientes al sector de la industria extractiva. Para alegría de los antiextractivistas, este sector ha disminuido su participación en el PIB de 13,2% en 2014 al 10% en 2015, pero ha tenido una incidencia negativa de -0,2% en la tasa de crecimiento del PIB, con lo cual se hubiera superado la meta del 5%, comparada con la incidencia positiva cercana al 1% que tuvo este sector en 2014.

La otra forma de medir el impacto del shock externo es por el lado de los componentes del gasto del PIB, como son las exportaciones de bienes y servicios. En términos de volumen, es decir sin considerar el efecto de los precios, la demanda externa tuvo una incidencia negativa de 2% en la tasa del PIB de 4,85%. De no haber ocurrido el shock externo, hubiéramos alcanzado una tasa de crecimiento del 6,8%, como la registrada en 2013. Por tanto, los datos del INE, aunque retrasados, confirman los efectos del shock externo en el sector real de la economía boliviana.

 

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