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No son mascotas

La Razón (Edición Impresa) / Teresa Gutiérrez

00:25 / 15 de mayo de 2018

Existen muchas personas que les gusta tener en sus hogares a animales silvestres como mascotas, ya sea en jaulas o en condiciones de semicautiverio. Antes de incurrir en esta práctica, sería deseable reflexionar acerca del significado de los términos “mascota” y “animal silvestre”, con el propósito último de esta costumbre

La palabra mascota procede del francés “mascotte” y se utiliza para nombrar a un animal de compañía. Por lo tanto, se supone que las mascotas acompañan a los seres humanos en su vida cotidiana, por lo que no deberían ser utilizados para realizar trabajos, ni tampoco ser sacrificados para convertirse en alimento.

A su vez los animales silvestres nacen, crecen y se reproducen en un medio natural, (bosque, selva, desierto, etc.), libres de la intromisión del hombre dentro su hábitat. Allí cumplen importantes funciones biológicas como dispersar las semillas, controlar plagas y enfermedades, procrear nuevos individuos de su misma especie, entre otras funciones.

Todos los animales silvestres que son comercializados en mercados o en tiendas de mascotas en las ciudades, para llegar a este punto han sufrido una serie de maltratos, restricciones e incomodidades. Para empezar, fueron extraídos de manera violenta de su medio natural. Por ejemplo, muchas veces los padres de estos animales han sido capturados para ser utilizados como alimento, entretanto las crías son extraídas a fin de ser vendidas como mascotas.

Luego de su captura, son hacinadas en jaulas, tubos o cajas pequeñas junto con otros animales de otras especies antes de ser trasladados a las ciudades.Tomando en cuenta estos antecedentes, cabe preguntarse ¿por qué las personas, muchas de las cuales incluso se autocalifican como amantes de la naturaleza, compran o reciben en sus hogares animales silvestres que han sufrido tantos maltratos y estrés?, ¿por qué fomentar el tráfico de animales silvestres?, ¿qué nos impulsa a conservar estos animales en jaulas pequeñas?, ¿o a cortarles las alas, en el caso de las aves, para que puedan estar “semilibres” sobre algunos árboles?

El tráfico de especies silvestres es el tercer negocio ilegal más grande del mundo, después del tráfico de armas y el de drogas. No contribuyamos a ello, evitemos ser parte de este delito. El lugar de las especies silvestres es su hábitat natural. Por ello, no aceptes ni compres animales silvestres, y si observas vendedores de animales, ¡denuncia! Ellos no tienen por qué ser animales de compañía, no son mascotas.

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