Columnistas

¿Por qué mataron al Che?

Si se hubiese juzgado al Che, las presiones internacionales se habrían incrementado descomunalmente

La Razón / Yuri F. Tórrez

00:12 / 08 de octubre de 2013

En 1967, el juicio militar a Regis Debray, intelectual francés considerado uno de los principales teóricos de la “Guerra de las guerrillas”, y al pintor argentino y también guerrillero Ciro Bustos fue un factor decisivo para el decurso trágico de la guerrilla guevarista en Bolivia. Este juicio posiblemente sea uno de los más importantes de la historia boliviana contemporánea,  por la resonancia mediática que derivó en una presión internacional poniendo en vilo al gobierno de Barrientos, obsesionado por escarmentar y extirpar del territorio boliviano, que según éste era la “peste comunista”. Aquel proceso judicial fue el (mejor) pretexto para condenar a la guerrilla guevarista. A propósito de su sentencia a 30 años de prisión, Debray aseveró: “La condena es simbólica. Se condena a la guerrilla en sí, a través de dos personas. Se las escogió extranjeras porque importaba políticamente que sean extranjeras”. Tres años después, el gobierno de Juan José Torres, de tintes progresistas, decretaría una amnistía que beneficiaría tanto a Debray como a Bustos.

Este juicio militar fue manipulado políticamente por el gobierno de Barrientos, para demostrar su vocación anticomunista y su sometimiento a Estados Unidos en el contexto de la Guerra fría. Desde el inicio del proceso judicial, como si fuera una trama kafkiana, la sentencia ya estaba anunciada. Incluso el filósofo francés Jean Paul Sartre, mentor de Debray, calificó a este juicio como “grotesco”. Este hecho provocó una cruzada mundial en favor de la libertad del intelectual parisino y la transparencia del juicio, lo que generó tensiones diplomáticas entre Bolivia y la Francia de Charles de Gaulle. Estas presiones internacionales motivaron a la cúpula militar del gobierno boliviano a adoptar la decisión de asesinar al mítico guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, cuando éste estaba herido y reducido a prisionero, contraviniendo incluso con la nueva Carta Magna promulgada por el propio Barrientos en febrero de 1967, que no establecía, entre otras cosas, la pena de muerte.

A una semana del 8 de octubre de 1967, fecha en que la cúpula militar del gobierno de René Barrientos ordenó el fin de la vida del Che, el semanario norteamericano Time reveló las causas de esta decisión: “Lo peor en el caso del Che era la cárcel, quizás un largo juicio, clamores de propaganda en todo el mundo comunista y la amenaza de que otras guerrillas podían surgir en Bolivia”.

Años después, Mario Pacho O’ Donnell, historiador argentino y amigo personal del Che, develó una infidencia del general Alfredo Ovando Candia (miembro de la cúpula militar que tomó la decisión de asesinar al Che): “La presión internacional sobre un país chico y débil como el nuestro se haría insoportable y nos crearía problemas con otros países. Recuerde usted las dificultades que nos trajo juzgar y poner preso a (Regis) Debray”, fueron sus palabras.

Por último, el ex oficial militar Gary Prado Salmón confesó durante el proceso de combate guerrillero que “El juicio (militar) a Debray ya se estaba convirtiendo en una molestia por sus repercusiones internacionales, las que serían definitivamente mayores si se procesaba al jefe guerrillero”. Vale decir, se incrementarían descomunalmente las presiones internacionales si se juzgara al mítico Che. (Este artículo recoge algunos hallazgos del libro El efecto Dominó: El Juicio Militar a Regis Debray y la caída del Che en Bolivia, que prontamente se publicará).

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