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1914, un ‘match’ a ritmo de tango

Cae la tarde y aún se escuchan frenéticos vítores y aplausos: ¡Hurra a los amarillos! ¡Hurra al Strongest!

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Bajo Herreras

01:49 / 09 de diciembre de 2015

No es una cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso. El periódico marca 14 de junio del año 1914, es domingo. El field de la avenida Arce (la antaño avenida 12 de Diciembre) está repleto de hinchas. Son más de 2.000 personas. Jamás se había visto una cosa igual en La Paz. La afición a los toros languidece y el foot ball ha tomado la posta. Los adinerados ofrecen copas y medallas de oro y plata y los equipos de jóvenes sportmen florecen por doquier. Se acercan las tres de la tarde y está a punto de darse el kick off del match más esperado: el famoso The Strongest versus Bolivia Railway. O lo que es lo mismo: los jóvenes liberales y paceños del “simpático” Strongest contra los ingleses y chilenos de la Antofagasta and Bolivia Railway Company.

No solo es el partido del año, es la revancha del primer triunfo gualdinegro de abril (3-0) por la Copa Max de la Vega, el primer título de la flamante La Paz Foot Ball Association. Las apuestas han calentado la previa durante toda la semana y se han llegado a cruzar sumas increíbles que alcanzan los Bs 5.000. Una pensión en el hotel Roma de la calle Yanacocha cuesta entonces Bs 3. La crème de la crème se ha dado cita: ahí se puede ver al administrador de la Bolivia Railway, señor W. Warren, al intendente Grannier (exjugador en Valparaíso), al capitán Bánzer y por supuesto y a las más lindas señoras y señoritas de la urbe paceña.

Los ingleses, de camiseta roja y pantalón blanco se posesionan en la parte superior del field; los “Strongest”, junto al río, en la parte inferior. A los cinco minutos, el diminuto y habilidoso centre-forward, Humberto Montes, de amarillo y negro, molesta la salida de Bibly, el goal keeper inglés de la Railway, quien, sin mayor trámite, suelta un puñetazo contra el rostro de Montes. De la barra de The Strongest, que rodea el arco rival y alienta con “hurras” prácticamente dentro del field, salta un señor que de un bastonazo tumba a Bibly.

Los de la Railway son altos, rubios y hablan inglés. Se apellidan Chambers (su capitán), Matheus, Collier, Sexton, Elliott, Thompson, Málaga Briggs, Kay… y son los gerentes de la empresa que acaba de inaugurar la línea Viacha-Charaña, parte del ferrocarril Arica-La Paz, una de las mijagas del reciente Tratado de 1904. La herida del mar robado sigue abierta y la sangre corre por la frente del arquero inglés.

Los players nuestros son los Tapia, Prado, González, Martínez, Rivera, Franco y el brioso quinteto de forwards: Adrián Deheza, Armando Elío, Hugo Alípaz (también presidente del club) y los hermanos Montes (Humberto, el centre-forward, y Guillermo, uno de los win). Son bajitos, changos, morenos, pero tienen a toda una ciudad detrás de ellos.  Se arma la batalla campal. Bibly huye del linchamiento por detrás del arco, perseguido por el público mientras los ingleses arremeten contra Humberto y su hermano, el Will Montes, el incansable y rápido win.

Desde la defensa, sube el back del Strongest. Hace un rato ha posado orgulloso con su banda de capitán para Julio Cordero y Luigi Doménico Gismondi, los fotógrafos de los dos periódicos liberales que cubren la partida, El Diario y El Tiempo. Conocido por su rudeza, pierna recia y fuertes shoots, separa a todos los ingleses y defiende a los hermanos Montes. Ese es Ramón El gran Pachacha González Eguino. Respetado, temido, admirado. La sangre de la trifulca mancha su camiseta gualdinegra. Con ella jugará el resto del match.

El referee inglés Stephen ha expulsado a Montes y Bibly y reanuda el juego después del combate de boxeo de 15 minutos. El fútbol terminará sobre las cinco de la tarde con goles de Alípaz y el mayor de los Montes. Vuelve la primera alegría y los paceños suben en dirección al Prado a festejar. Encabeza la marcha espontánea El gran Pachacha con el estandarte del club; detrás del primer caudillo, los joviales foot ballers del eleven triunfador.

Corre el whiskey escocés y el champagne francés en los clubes de la ciudad, el buen hígado se pone a prueba de nuevo. Suenan en los cafés cantantes los últimos tangos diabólicos y prohibidos que parecen narrar la hazaña (“Irresistible”, “Adelante con los faroles”, “Amor Salvaje”). Cae la tarde y todavía se escuchan frenéticos vítores y aplausos: ¡Hurra a los amarillos! ¡Hurra al Strongest!

Post-scriptum: la dirigencia de Bolivia Railway envía una carta a La Paz Association anunciando su retiro del segundo torneo del año, la Copa Pinto, donado por el cónsul chileno de la ciudad, por no tener “garantías de seguridad”. Volverán a los field semanas después cambiando de camiseta: de rojo a celeste y blanco.

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