Columnistas

Las matrices civilizatorias

Entre las culturas andinas y la occidental existen sincretismos pero también contrastes

La Razón / Félix Layme Pairumani

00:52 / 19 de junio de 2012

Muchos se preguntarán: ¿Cuáles son las diferencias entre las culturas indígenas y la occidental? Si bien existen hoy sincretismos, también existen contrastes. Durante milenios, el politeísmo, con sus deidades ancestrales, ha sido el modelo ritual de las culturas andinas. Por otro lado, pertenecen a una religión de manifestación, en tanto mantienen una relación de reciprocidad con las divinidades, colocando ofrendas en la mesa indicando qué y para qué son. Se trata de otro modelo, de otra lógica y otra epistemología. En cambio, en Occidente son monoteístas y de proclamación, existe un solo Dios que está en el cielo, y a quien se alaba y se busca a través de la oración, además responde a otros paradigmas (gnoseología) y una lógica bivalente.

En cuanto al espacio-tiempo andino se conciben dos realidades simultáneas: pacha (cíclico) y pacha kuti (espacio-tiempo que retorna). Para esta lógica el pasado está adelante y el futuro, atrás, aunque el espacio-tiempo sólo es una epistemología. Empero, para los occidentales (según Newton) espacio y tiempo están separados, determinados como una línea sin fin. El pasado queda atrás y el futuro se encuentra adelante. Aunque, según Salvador Pániker, actualmente se denomina “retro-progresivo”.

El localismo y autonomía andinos son una especie de red de ayllus, markas y suyus; todos son autónomos en lo político, económico y religioso. Cada estado se desarrolló bajo los mismos principios, para luego formar alianzas y estados regionales. En Occidente siempre han luchado por imponer su civilización al mundo entero. Tienen fe en el universalismo y en el poder de dominio desde un centro (centralismo). Sin embargo, hoy sufren sediciones regionales y de descentralización.

El consenso indígena se genera conforme a la aparición de diferencias culturales. En los localismos y autonomías ancestrales las diversas costumbres han sido su sustento. Debido a esta lógica se optó por un sistema de conciliación como mecanismo de paz social. En Occidente el autoritarismo obliga a la homogeneización. Al cabo de tres siglos, ese paradigma fue cediendo terreno a la alteridad y la horizontalidad.

El sistema andino de chacha warmi lleva al encuentro en el taypi, algo trascendental para conformar políticamente la bi y la tetra particiones. Por eso los ayllus, markas y suyus estaban conformados por los de arriba y por los de abajo, buscaban siempre “el justo medio” para la sostenibilidad de la paz, y esto sólo se logró buscando el centro radical. En cambio, para Occidente el “uno”, asociado con la supremacía de lo masculino, es muy importante; el centro es lineal y esencialmente racional (Aristóteles) y la dicotomía de derecha o izquierda es preponderante; aspectos que constituyen su base cultural.

La Pacha Mama ha generado el modelo de pensamiento holográfico, la parte está en el todo y de manera inversa. Es un pensamiento “seminal”, sigue el modelo de desarrollo biológico (Kusch), es absolutamente pasivo. En cambio, para los occidentales la naturaleza es inerte, son atomistas y llegan a la especialización. Por lo tanto, el “todo” es la suma de las partes. Su pensamiento es causal, segmentario, activo e impaciente. No obstante, hoy ha vuelto para revelarse el paradigma ecológico. Eh ahí la urgencia de estudiar los paradigmas y empezar a buscar información para hacer bien las cosas.

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