Columnistas

El médico y su labor

El médico se debe a sus pacientes, pues  sin ellos no podría aprender y desarrollarse plenamente

La Razón / Luis Kushner

02:14 / 19 de septiembre de 2012

La misión de la Medicina es curar; si esto no es posible, es aliviar; y si ello tampoco es viable, entonces es acompañar al paciente. Es decir que cuando el arsenal de medicamentos e intervenciones disponibles se han empleado sin lograr sanar a un paciente, el aliviar su dolor forma parte de la sensibilidad y nobleza de la profesión médica.

La Medicina es la única profesión que trabaja sobre lo más sagrado del universo: la vida humana. Desde hace tiempo que la dignidad del profesional que vela por la salud de la nación ha intentado ser mellada, por oportunismos y desaciertos de individuos que, con el pretexto de lograr un cambio, jamás practicaron la Medicina tal y como actualmente se la concibe.

El médico que, por vocación, elige su profesión se entrega y se debe a sus pacientes, ya que sin ellos le sería imposible aprender y desarrollarse plenamente. Asimismo, no se entiende a cabalidad que el ejercicio de la Medicina es un servicio humano con requerimientos especiales; por eso, muchas veces se le exige al galeno más de lo que realmente puede dar para facilitar la cura de un paciente.

El médico de hoy no actúa solo, necesita medicamentos, infraestructura y tecnología para realizar su actividad y poder proporcionar la atención de excelencia que el paciente se merece. Cada día se escuchan reclamos por falta de insumos y principalmente recursos para el mantenimiento y la compra de elementos tecnológicos de uso rutinario.

Comparada con décadas anteriores, la Medicina de hoy es más costosa, pero brinda al paciente una mayor probabilidad para tratar males y enfermedades que antes no podían ser curados.

Ignorar que la labor médica es esencial para el desarrollo de un país, y exigirles a los galenos resultados positivos en circunstancias que no son las más aptas para el desenvolvimiento de una profesión tan compleja, e improvisar y caer en la estupidez de pedir “peras al olmo” en programas de salud cuya insinuación daña a la Medicina y a sus profesionales,  es inadmisible.

Hoy, 19 de septiembre, a dos días del Día del Médico Boliviano (fecha instituida a sugerencia del Dr. José María Alvarado, que en 1966, a tiempo de exponer los motivos de dicha celebración, explicó las similitudes  entre las ceremonias y ritos que se celebraban en el Tahuantinsuyo durante el equinoccio de primavera), exigimos igualdad de derechos y recuperar la dignidad perdida. ¡Viva la fuerza laboral de los profesionales médicos de Bolivia!

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