Columnistas

Es el medioambiente, estúpido

Trump está envenenando a los estadounidenses y debilitando a Estados Unidos

La Razón (Edición Impresa) / Thomas L. Friedman

23:45 / 11 de octubre de 2019

No sé quién convenció a los demócratas progresistas de que la manera de derrotar a Trump es abolir el seguro de salud privado de 160 millones de estadounidenses y, en su lugar, ofrecer “Medicare para todos”. Es un tema político destinado al fracaso y un blanco fácil para los ataques de Trump. Un tema de campaña mucho mejor se oculta a plena vista. Lo llamo “la carrera por la Tierra”.  En los 60, John F. Kennedy movilizó al país en torno a una “carrera espacial”: hacer que EEUU fuera la primera nación en poner a un hombre en la Luna. Los demócratas necesitan competir contra Trump en la carrera por la Tierra: hacer que Estados Unidos sea líder en todas las políticas públicas y tecnologías que ayuden a todos los hombres y mujeres a vivir de manera sustentable aquí en nuestro planeta.

Sí, ya sé que las cuestiones sobre mitigar el cambio climático y salvar el medioambiente nunca obtienen buenos resultados en las encuestas. Sin embargo, los tiempos cambian, y depende de cómo se plantee el problema. La madre naturaleza se ha autoimpuesto en la boleta, y los esfuerzos de Trump para dar marcha atrás a más de 80 normas y criterios que protegen la limpieza del aire, el agua, el clima, los parques y la naturaleza lo dejan en una posición especialmente vulnerable. No puede retractarse de lo que está haciendo. Lo ostenta, y es malvado. Esta vez es distinto.

En esta época en la que hay tanto activismo en línea, ¿cuándo fue la última vez que vieron que un movimiento masivo y ascendente de jóvenes en EEUU y en todo el mundo (unos cuatro millones en total) invadieran las calles en todos los continentes como lo hicieron días atrás para exigir medidas para frenar el calentamiento de nuestro planeta? Estos jóvenes, y sus padres con derecho al voto, nos están diciendo que este problema es un tema político destinado al triunfo: su movimiento está en busca de líderes políticos valientes.   

No estoy diciendo que la carrera por la Tierra sea el único problema que se debe abordar. Estoy totalmente a favor de fortalecer el Obamacare e incluso de añadir una opción de seguro de salud público. Pero si yo estuviera en la contienda presidencial en contra de Trump, priorizaría la carrera por la Tierra como una oportunidad económica, una necesidad de seguridad nacional, una emergencia de salud, una urgencia ambiental y una obligación moral. Ningún otro problema puede combinar esos cinco ámbitos.

Combatiría a Trump todos los días con este mensaje: “Trump dice que se preocupa por ustedes. Pues, qué curioso, porque es claro que no le interesa el agua que beben. Acaba de anular una norma que prohibía que los residuos de la minería del carbón se vertieran en los arroyos locales (entre otras medidas para debilitar la Ley del Agua Limpia) a fin de que las empresas mineras a favor de Trump puedan ganar más dinero mientras ustedes se enferman. ¿Qué clase de presidente hace eso?”.

“Trump dice que se preocupa por ustedes. Pues, qué curioso, porque está claro que no le interesa el aire que respiran. Está debilitando las normas del aire limpio a fin de que las empresas eléctricas y del carbón puedan emitir más contaminantes, metano y dióxido de carbono en el aire, para que puedan ganar más dinero y darles a sus hijos más asma infantil hoy y un cambio climático desestabilizador mañana. ¿Qué clase de padre hace eso?”.  

“Trump dice que le interesa hacer a EEUU grandioso de nuevo. Sin embargo, es evidente que no le interesan los fabricantes automotrices estadounidenses y sus cadenas de suministro. Está intentando forzar a California y a otros estados a debilitar sus estándares de kilometraje de gasolina y contaminación, a fin de que nuestras empresas (las cuales ni siquiera desean que este cambio entre en vigor) puedan fabricar vehículos devoradores de gasolina y dejar de producir autos que tengan un kilometraje igual de bueno que el de Japón o emitan el mismo mínimo de contaminación que las flotas en expansión de automóviles eléctricos de China. ¿Quién demonios hace eso?”.

“La última vez que nuestra industria automotriz se dejó enredar en una carrera hacia el abismo en torno a los estándares de kilometraje y contaminación se declaró en quiebra. Es por eso que los fabricantes automotrices se resisten al esfuerzo de Trump por verles la cara. En la actualidad, hay 42 empresas chinas que fabrican y venden autos eléctricos de manera activa en su país, y no pueden esperar a enviarlos para acá una vez que Trump obligue a nuestros fabricantes a producir más vehículos contaminantes devoradores de gasolina”.

“Todos los 18.000 autobuses públicos en Shenzhen, China, una ciudad con 12 millones de habitantes, se volvieron eléctricos para finales de 2017. Al poco tiempo, los taxis hicieron lo propio, reportó TechCrunch en enero. Hoy en día, en Shenzhen, el 99% de los más de 21.000 taxis funciona con baterías eléctricas. ¿Cómo se supone que EEUU sea grandioso de nuevo si le estamos entregando a China la próxima gran industria del mundo: la generación de energía limpia y el transporte sin contaminación?”.

“Trump dice que es defensor de los negocios. Pues, qué curioso, porque está tratando de expandir el uso del carbón contaminante cuando las energías tanto eólica como solar ahora son más económicas en muchas regiones, entre las que se encuentran los estados republicanos. Incluso Texas está disfrutando de las ventajas en materia de costos, medioambiente y creación de empleos que conlleva usar el viento en lugar del carbón, y ha producido casi el doble de energía eólica que California. La semana pasada, The Los Angeles Times informó que ‘El costo de la energía eólica ha caído casi un 50% desde 2010. La solar ha disminuido un 85%. Eso las hace más baratas que las nuevas plantas de carbón y gas en dos terceras partes del mundo’”.

¿Cómo se puede contender con todas estas cosas que Trump hace? Con un mensaje sencillo que se repita una y otra vez: “Trump está envenenando a los estadounidenses y debilitando a Estados Unidos. Únete a la carrera por la Tierra. Hagamos a Estados Unidos más saludable, más rico, más inteligente y más seguro”. Esto también aunado a una solución sencilla. La carrera por la Tierra no necesita un enorme Nuevo Pacto Verde que trate de cambiar todo de una sola vez, por noble que sea esa causa. Solo necesita que se amplifique de manera agresiva lo que ya está sucediendo. Actualmente, 24 estados han implementado, en distintos grados, estándares en constante crecimiento para la energía limpia de sus centrales eléctricas y parámetros de eficiencia para sus vehículos, hogares y edificios.

Ya hemos visto el impacto, como documenta Andrew McAfee en su nuevo libro tan importante, More From Less. El uso total de recursos en Estados Unidos se está reduciendo actualmente —incluso conforme nuestra economía ha seguido creciendo— debido a que estos estándares en aumento nos han hecho más eficientes e innovadores de manera constante.

El candidato que se postule para la carrera por la Tierra solo debe decir: “Voy a requerir que los 50 estados cumplan con estos parámetros. Cuando consigamos que todos los estados instauren estándares de crecimiento continuo para la limpieza de la energía y el transporte, así como la eficiencia energética —y que dejemos que el mercado determine las soluciones más eficaces—, detonaremos una explosión de innovación que creará miles de productos para exportación al resto del mundo en muchas áreas diferentes de energía, electricidad y eficiencia, y, al mismo tiempo, estaremos mitigando el cambio climático”.

El candidato en la carrera por la Tierra le diría a la gente todos los días: “Pueden votar por un hombre que quiere traer de vuelta a los autos que obtienen kilometrajes deficientes, las luces que consumen más energía y producen más calor, las centrales eléctricas que generan más asma, las empresas químicas que contaminan más ríos, las empresas del carbón que contaminan más el aire, las empresas mineras que destruyen más ecosistemas, y una economía que va rezagada detrás de China en la próxima gran industria del mundo”.

“O pueden unirse a la carrera por la Tierra y convertir la presidencia de Donald Trump en una especie extinta mientras salvan a las especies en peligro de extinción de la madre naturaleza”.  Si un candidato o candidata no puede avanzar con ese mensaje, eso significa que Estados Unidos está perdido, o que él o ella no debe dedicarse a la política.

* Columnista de opinión de asuntos exteriores del The New York Times. Ha ganado tres premios Pulitzer, autor de siete libros, incluido ‘From Beirut to Jerusalem’, que ganó el National Book Award. © The New York Times, 2019.

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