Columnistas

‘Más mejor’

La escuela patriarcal colonial-machista ha destilado por siglos veneno en nuestra sangre y piel

La Razón (Edición Impresa) / Julieta Paredes

00:00 / 21 de febrero de 2016

Cuando en los medios de comunicación leemos un artículo como el que días atrás publicó Lupe Cajías con el nombre “La derrota del MAS” no podemos dejar de indignarnos por la irresponsabilidad que se vierte en ese texto, por medio de palabras que alimentan el odio racista y el odio a las mujeres. Es una muestra clara de cuán amargadas y decepcionadas están la rancia aristocracia, la fracasada burguesía nacional y sus “cachorros”; de cómo les duele, hasta el escozor, los éxitos alcanzados por el pueblo a través de un gobierno indígena y popular que, como nunca antes visto en la historia, lo hizo muy bien. Es el mejor gobierno y, además,  proyecta Bolivia al mundo. Hemos logrado crear conocimiento desde nuestra memoria ancestral, desarrollando metodologías de gestión pública y social que aseguren estabilidad al pueblo y posibiliten el tiempo para curar las heridas de la dominación en todas sus formas. Por supuesto que es un proceso de cambio y recién empezamos, todavía nos falta mucho.

Comprendo su decepción ante el espejo de su incapacidad. No tenemos la culpa de ser más sabias e inteligentes, más apasionadas y consecuentes con la utopía, más hermosas y revolucionarias que la rancia clase privilegiada. Seguro que ni se imagina por qué somos “más mejor”. Le cuento: es porque respetamos nuestra memoria y aprendemos de abuelas y abuelos que pusieron su vida para la liberación, porque nunca alquilamos o vendimos nuestros sueños y esperanzas, porque no somos cobardes que ante el pequeño o gran problema nos escapamos, traicionando la lucha.

La escuela patriarcal colonial, machista —de la cual por cierto la autora del mencionado artículo se ha convertido en una de sus mejores profesoras— ha destilado por siglos veneno en nuestra sangre y piel, en los sueños y en las comunidades; y hoy sigue alimentando odio entre bolivianas y bolivianos. Usted, señora Cajías, debe estar feliz como una perdiz por el hecho de que esta doctrina patriarcal haya corrompido durante siglos a hermanas y hermanos de nuestro pueblo, alejándolos de la construcción de los valores revolucionarios. A diferencia de usted, a nosotras nos duele, porque es nuestra gente y hoy han vuelto a ser servidumbre del racismo y del machismo que nos impulsan a pelearnos, lastimarnos y matarnos entre nosotros mismos. Lección primera, señora Cajías, los indígenas somos gente y tomamos decisiones éticas como cualquier persona. No somos ni puros, ni hipócritas, ni violentos per se.

Solo a una mente repleta de odio misógino y racista se le puede ocurrir que el dinero y su uso es el privilegio de una casta. ¿O acaso solo usted y sus amigas se pueden teñir el cabello, operar el cuerpo y mandar a sus hijos a estudiar a Europa?, como da a entender en su texto, ridiculizando a mujeres que lo hacen. ¿Por qué pretende controlar lejos de su casa lo que hacemos en las nuestras? Le aconsejamos una terapia de autoestima, en la que aprenda a amar su cuerpo y pueda llegar a ser una mujer nueva.

Me pregunto, ¿cómo así esta señora es hoy presidenta de la Asociación de periodistas? Qué le pasó a esta institución para no pronunciarse. Nos deben una explicación, mínimo una disculpa, ¡la exigiremos!

Es feminista comunitaria.

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