Columnistas

Davos, lo que el mercado no es

La idea de mercado se ha deformado hasta contrariar su verdadero sentido.

La Razón (Edición Impresa) / Alejandro A. Tagliavini

00:08 / 03 de febrero de 2018

Es llamativo el que parte de la opinión pública tenga una imagen negativa del mercado natural, cuando éste no es sino el conjunto de las personas, la misma opinión pública que lo rechaza. El mercado natural, subrayo, es el conjunto de los seres humanos desde el punto de vista de la cooperación voluntaria, pacífica, espontánea entre las personas con el fin de vivir y mejorar.

Sucede que la idea de mercado se ha deformado hasta contrariar su verdadero sentido. Tomemos por caso el Foro Económico de Davos, que está de moda. Se presenta como “promercado” cuando no lo es, confundiendo al público. En primer lugar, como dije, el mercado está compuesto por 7.500 millones de personas (la población mundial) y los “líderes” llegados a Davos no suman ni 2.000, ni la millonésima parte.

En segundo lugar, en esta costosísima reunión en la que, entre el 23 y 26 de enero, se encontraron 10 presidentes de empobrecidos países africanos, nueve de Oriente Medio y del norte de África, y seis de América Latina; además de occidentales, como el mandatario francés, Emmanuel Macron, y la primera ministra británica, Theresa May. En total 350 líderes políticos, incluidos más de 60 jefes de Estado. El Primer Ministro de India dio el discurso inaugural y Trump, el de clausura. Luego, hubo una entrega de premios con la asistencia de Cate Blanchett, Shah Rukh Khan y Elton John.

O sea, son muchos burócratas estatales, de esos que se dedican a “regular” al mercado (a interferirlo coactivamente) los que allí concurrieron. Y los temas en la agenda (algunos casi hilarantes como “la hipnosis para evitar los dolores físicos”) tratan sobre todo de cómo el Estado debe regular al mercado natural, cómo estos gobernantes deben coartar a las personas de acuerdo con el “sector privado” allí presente. Y, por cierto, nunca olvidan “cómo mejorar los sistemas de impuestos”, porque viven de éstos.

Ahora, este “sector privado”, que no es ni la millonésima parte del mercado, está conformado por empresarios como Bill Gates, quien ha amasado una fortuna exagerada gracias, precisamente, a privilegios otorgados por los burócratas presentes, como el copyright, que es un monopolio intelectual impuesto coactivamente al mercado. Otros, como los directores ejecutivos de Coca-Cola, Nestlé, Dell y en particular el de Alibaba (Jack Ma) interactúan intentando que no los regulen o no los perjudiquen, política errada, en mi opinión.

Y los discursos son incoherentes. Trump habló sobre “hallar maneras de fortalecer la cooperación internacional para defender intereses compartidos”, cuando en realidad es solo un golpe mediático más del egocéntrico promotor del America first. A su vez, los políticos latinoamericanos están preocupados por la pobreza que ellos mismos crean, por ejemplo, con abusivos impuestos que terminan pagando los más pobres, ya que los empresarios los derivan subiendo precios, bajando salarios, etc.

Insólitamente, el Presidente argentino, cuyo país exhibe un nivel de pobreza que alcanza al 30% de la población, es uno de los que más gastó en este evento, abriendo una “Casa argentina”, donde recibió, inútilmente, a empresarios que no han invertido precisamente porque la carga fiscal es muy alta y el país no crece.

Irónicamente, quizás no estaba errado el sitio online conservador Breitbart, cuando describía al foro como “un colectivo de élites izquierdistas y sus compinches corporativos multinacionales que debaten sobre cómo configurar las agendas globales para dividir el botín”.

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