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El auto Kalashnikov, ¿una reliquia del futuro?

Urge incorporar la migración interna como un elemento de la actual política urbana que se está diseñando en el país.

La Razón (Edición Impresa) / Neil MacFarquhar

23:48 / 21 de diciembre de 2018

Qué se obtiene cuando un fabricante formal de armas rusas diseña un auto eléctrico “conceptual” y un robot futurista? Por lo visto, un vehículo basado en un diseño de la era soviética y un monstruo desgarbado de más de cuatro metros de alto, cuya capacidad de movimiento queda en tela de juicio para mucha gente.

Días atrás, en Moscú, Kalashnikov Concern, una empresa afamada por sus rifles, presentó dos productos potenciales ante una ronda de risas y abucheos, al promocionarlos como una prueba de la capacidad de Rusia para crear productos innovadores para la economía global. Una portavoz de la empresa se jactó de que el auto eléctrico competirá con el líder del mercado, Tesla; mientras que el prototipo del robot, en teoría, fue diseñado para emprender tareas ingenieriles y de combate.

De acuerdo con un representante de la compañía rusa, la cual se privatizó el año pasado, el vehículo puede acelerar de cero a más de 96 kilómetros por hora en seis segundos, y su batería brinda un alcance superior a los 320 kilómetros. “Estamos hablando de competir con Tesla precisamente porque en la actualidad ya es un proyecto automotriz exitoso”, comentó el representante al sitio web de noticias RBC. “Esperamos al menos mantenerle el paso”.

El internet ruso se negó a aceptarlo. Los memes que se burlaron del auto conceptual y las preguntas sobre si el robot en verdad se movía proliferaron por todas las redes sociales. Para probar un cohete en febrero, el fundador de Tesla, Elon Musk, hizo el famoso lanzamiento de su biplaza descapotable al espacio. Por lo tanto, los espectadores comenzaron a crear fotos del burdo vehículo prototipo en las que también lo mostraban en órbita.

Por supuesto, Tesla tiene sus propios problemas, los cuales hacen que la idea de una competencia parezca menos disparatada de lo que podría pensarse. Sin embargo, no ayuda mucho que nadie relacione el concepto de elegante o sexy con los autos ordinarios de la era soviética. Además, el vehículo eléctrico CV-1, de Kalashnikov, está basado en un hatchback (un tipo de vehículo) soviético con forma de caja, el Izh, que fue introducido en 1973.

Tanto el auto como el robot se develaron en una exposición militar a las afueras de Moscú llamada ARMY-2018. El robot se parece a un pollo mecánico gigante, pero con una cabeza gigantesca y un peso superior a las 4,5 toneladas métricas. Varios periodistas especializados en tecnología lo compararon con los robots armados de las películas de RoboCop o los videojuegos de Metal Gear. No hubo muchas respuestas ante las preguntas respecto de qué podía hacer, y los espectadores pronto concluyeron que no podía hacer absolutamente nada. El robot era más una estatua que un arma, como lo describió de forma burlona un periodista del extranjero.

Al parecer sí hubo una innovación como mínimo, por lo menos en el auto conceptual de Kalashnikov. Los espejos laterales son algo así como un órgano vestigial en los vehículos de Rusia: los conductores rusos suelen cambiarse de carril o abrirse paso sin molestarse en ver qué viene detrás de ellos. El vehículo prototipo no tenía espejos laterales.

* Escritor y periodista estadounidense, columnista del New York Times. © The New York Times 2018.

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