Columnistas

El modelo de La Haya

El esfuerzo realizado en La Haya se tiene que replicar en los grandes temas que afectan al país

La Razón (Edición Impresa) / Gabriel Loza Tellería

00:01 / 16 de mayo de 2015

Independientemente de los resultados formales-jurídicos a los que se arriben, el planteamiento de Bolivia en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) fue todo un éxito, por la seriedad de la propuesta, su fundamentación y, en especial, por el equipo, o mejor dicho “selección boliviana”, que elaboró, discutió y presentó nuestro reclamo marítimo. A todo esto denomino el “modelo de La Haya”, que habría que replicarlo a todo el país.

El hecho de conformar un equipo “pluri” fue la clave de la estrategia boliviana, donde han estado expresidentes y excancilleres junto al equipo del Estado, tanto del Ejecutivo como del Legislativo. El argumento que siempre exhibía Chile es que no tenía un “interlocutor válido”. Por caso, en un foro internacional, el expresidente Ricardo Lagos le dijo a Carlos Mesa  que había hablado sobre la demanda marítima con cuatro presidentes bolivianos, como si fuéramos el país de antes, de los golpes militares rutinarios. Se refería de forma incorrecta al hecho de que después de la muerte de Hugo Banzer, le sucedió en la presidencia Jorge Quiroga; luego fue el turno de Gonzalo Sánchez de Lozada y después, constitucionalmente, Carlos Mesa. Lo paradójico fue que en pleno debate en La Haya el que tuvo una crisis política fue el Gobierno de Chile, con un cambio de gabinete.

Resalta que además hubo una sintonía fina entre todos los bolivianos, sin escuchar como antes las típicas voces disonantes cuando se trata de una propuesta del Gobierno. Históricamente, los que derrotaron al Mariscal Andrés de Santa Cruz no solo fueron los chilenos, sino además, como cuenta José Diez de Medina, en menos de ocho horas después de la derrota de Yungay, “el 80% de los políticos bolivianos vilipendiaron y hasta calificaron de monstruo al Protector”. No hay que olvidar que el 1 de noviembre de 1979, un día después del éxito diplomático sobre el tema marítimo alcanzado en la asamblea de la OEA celebrada en La Paz, sobrevino un golpe de Estado. No obstante, hoy en día el tema marítimo es una política de Estado, independientemente de los gobiernos que vengan.

Todo el esfuerzo realizado en La Haya se tiene que replicar en los grandes temas que afectan al país. Es necesario complementar la fuerza de los movimientos sociales con la fuerza intelectual de las capas medias.

La diferencia entre los resultados de octubre a escala nacional con los de marzo a nivel regional y local muestra la gran distancia entre el presidente Evo con los representantes de las organizaciones sociales. El accionar en La Haya es propio de un estadista que mira más allá del MAS, y agrupa a calificados recursos humanos independientemente de su ideología, color político o de su trayectoria pasada en otros gobiernos, para conseguir un objetivo nacional.

Una primera tarea es renovar, con ese mismo criterio, el servicio exterior como punta de lanza del país en el ámbito internacional eligiendo los mejores diplomáticos de carrera, profesionales y personalidades relevantes para continuar no solo ejecutando la política marítima, sino posicionando al país económicamente en el concierto mundial.

Una segunda tarea, con igual criterio, es la de renovar el Órgano Judicial con los mejores recursos humanos en las instituciones correspondientes, y efectuar una reingeniería judicial de abajo hacia arriba y combatir la corrupción. Por último, entre otras tareas pendientes está el enfrentar con los mejores recursos humanos la crisis mundial, el adverso shock externo de los precios de nuestras materias primas con un plan consensuado. Ojalá que el modelo de La Haya cunda y contagie a toda la gestión pública en el país. 

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