Columnistas

El motor del crecimiento

Esta simplificada clasificación se sintetizó entre el crecimiento orientado hacia afuera o hacia adentro

La Razón / Gabriel Loza Tellería

01:36 / 14 de enero de 2012

Una vieja discusión sobre los modelos de desarrollo en América Latina era cuál es el motor de crecimiento: la demanda externa o la demanda interna; o también el sector exportador o el industrial. Esta polémica se sintetizó entre el crecimiento orientado hacia afuera o hacia adentro. Esta clasificación era muy simplificada, puesto que agrupaba en sólo dos categorías las distintas modalidades de inserción internacional por el lado del comercio de mercancías, del flujo de capitales y el distinto manejo de la política económica y social.

Pero no existen casos de economías completamente cerradas ni totalmente abiertas; pues la realidad muestra distintos grados de apertura al comercio exterior. El FMI, tomando en cuenta la suma de exportaciones e importaciones respecto del PIB como indicador de apertura al comercio exterior, encuentra en promedio para el periodo 2005-2010 una apertura para América Latina de 44%; en el caso de Bolivia, el 67%, nivel similar a Canadá (66%) pero menor a Chile (76%). Entre los países de menor apertura están Brasil (25%) y Estados Unidos (28%).   

Desde 2006, Bolivia no aplica ni una estrategia cerrada ni completamente abierta, puesto que combina tanto el dinamismo de la demanda externa, es decir las exportaciones, como el dinamismo de la demanda interna, el mercado nacional. Si se analiza cuál es el factor más relevante, se observa que entre 2006 y 2011 la incidencia, en promedio, de la demanda interna en el crecimiento del PIB fue 5% mayor que la incidencia de la demanda externa de sólo un 1%. Sin embargo, el PIB mide el volumen de la actividad económica, y lo que se observa con estos datos es solamente que el volumen de las exportaciones contribuyó menos que la demanda interna. Este método de calcular el PIB es por el lado del gasto; es decir, por el valor de los bienes y servicios, a precios constantes, adquiridos por las familias, empresas, el sector público y el comercio exterior.

En primer lugar, no se debe derivar de estos datos la importancia del sector exportador, en términos de valor, en la generación de divisas y en los ingresos fiscales, que es alta, porque esta importancia se mide con la balanza de pagos del país y el balance fiscal.

En segundo lugar, la denominada demanda interna está compuesta por el Consumo y las Inversiones; y esta demanda, en el caso del país, tiene un alto componente importado en bienes de consumo y la casi totalidad en bienes de capital o de inversión. Así, por una parte, es más importante la composición de esta demanda interna, la cual desearíamos todos los bolivianos que tenga un componente nacional más elevado que el importado, porque recién de esta manera favoreceríamos la producción nacional e incentivaríamos los distintos sectores de la economía, especialmente el industrial y el agropecuario, por su impacto en el empleo. Por otra parte, si no generaríamos divisas, gracias a la demanda externa, que hasta noviembre de 2011 los ingresos por exportaciones fueron $us 8,3 mil millones, no podríamos tener la capacidad de comprar importaciones por $us 6,9 mil millones, tanto de bienes de consumo (para satisfacer el consumo de las familias), como de bienes intermedios y de capital, necesarios para la actividad económica.

Por tanto, deberíamos caminar con los dos pies, la demanda interna y externa; impulsados por los sectores industrial y agropecuario así como los de hidrocarburos y minería.

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