Columnistas

Las mujeres en el proceso

Las mujeres somos la mitad de las soluciones, las necesidades y reivindicaciones  del pueblo boliviano

La Razón (Edición Impresa) / Julieta Paredes

00:18 / 19 de octubre de 2014

Indudablemente los datos de las elecciones nos hablan de un gran cambio en el panorama político. Este cambio significa que podemos hablar, que hemos derrotado a la derecha y que contamos con cinco años más para que nuestro proceso de cambio eche raíces de esperanzas en los territorios que comprenden nuestra querida Bolivia, que es también el territorio de los corazones de las bolivianas y bolivianos.

No es tarea fácil mantener y sostener un proceso revolucionario; es descubrir que el poder no se toma, porque no es una cosa o un lugar, ni mucho menos una pastillita de omnipotencia. El poder son las relaciones que se construyen, donde la persona más importante es aquella que da poder o que da mandato, mandato para que la otra actúe y pueda realizar los cambios que se espera, para beneficio de una determinada comunidad o sociedad.

De esto deducimos que el poder y el mandato que las mujeres del pueblo boliviano hoy otorgamos a través de las elecciones 2014 es una confianza política, y es con derecho a inventario. Es decir que somos responsables de ese mandato ambas partes, las y los que hoy fueron elegidas y elegidos por el voto popular; y por otra parte, quienes hemos ejercido el voto popular para elegir. No se trata de dejarnos llevar por la flojera o revivir las prácticas neoliberales cuando eras importante solamente el día de las elecciones, pero después, los que recibían los votos hacían lo que les daba la gana. Incluso los llamados de izquierda apoyaban a dictadores y fascistas masacradores del pueblo. Recordemos cómo el Gallo (Paz Zamora) del MIR (izquierdista) apoyó la elección de fascistas, del dictador Banzer y de su ahijadito, el Tuto Quiroga, su vicepresidente. Los neoliberales han manejado el voto del pueblo sin rendir cuentas a nadie, y más bien usaron ese apoyo para beneficio personal.

El proceso de cambio ha generado que el pueblo use el voto para configurar  e implementar la voluntad política del pueblo, articulando de manera creativa las reivindicaciones sectoriales con el proyecto de país. Es una madurez política que se gesta desde la reflexión y las propuestas. En ese camino las mujeres, que somos la mitad de cada pueblo, estamos comprometidas con la profundización del proceso de cambio. Sin embargo, no se puede hacer esta profundización sin el sentir y la defensa de nuestros cuerpos de mujeres, nuestras necesidades y nuestras reivindicaciones.

Es ahora el tiempo de pensar en nosotras y desde nosotras, comprender que conceptualizar y soñar el Vivir Bien desde nosotras es revolucionario y no tener culpa de ello. Somos la mitad de las comunidades, la mitad de las organizaciones sociales, la mitad del proceso de cambio y, por lo tanto, la mitad de las soluciones, somos la mitad de las necesidades y reivindicaciones del pueblo boliviano. Que las luchas que hemos hecho hoy sean también para nosotras, que no solo sean para nuestros hermanos. Nosotras también somos gente, tenemos esperanzas y deseos de felicidad, defendemos este proceso de cambio y queremos disfrutarlo.

Es feminista comunitaria.

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