Columnistas

Turismo y ficción

Hemos escuchado un sinfín de tergiversaciones y extravíos históricos dignos de un libro de disparates.

La Razón (Edición Impresa) / Edgar Arandia Quiroga

08:46 / 20 de enero de 2019

Desde que comenzaron, las incursiones del presidente Evo Morales al exterior siempre han despertado expectativas, sobre todo en la prensa amarillista de Europa, que se regocija con sus declaraciones, a veces desconcertantes. Uno de estos casos ocurrió cuando el Mandatario boliviano comentó sobre las supuestas consecuencias de la ingesta constante de pollos de granja criados con hormonas y alimentos transgénicos. En aquella oportunidad Morales aseguró que esto generaba cambios metabólicos en el desarrollo sexual de las personas, y causaba homosexualidad en sus diferentes formas.

Los periódicos hicieron una algazara sobre estas declaraciones, y eso despertó una enorme curiosidad sobre el Presidente indígena del país en el que había muerto el Che Guevara. La propaganda gratuita redundo en beneficios, incrementando el número de turistas a Bolivia, que dejaron de ser solamente el rebalse que caía de Perú o Chile.

Si en algo también ha cambiado Bolivia es en la cantidad de visitantes que tenemos ahora, y también en la forma en la que desaparecen, cuando en las redes sociales se difunden noticias e imágenes de los bloqueos y manifestaciones que tienen lugar en el país, como la ocurrida semanas atrás en Santa Cruz que culminó con el incendio del Tribunal Departamental Electoral. La magnificación de los sucesos asusta a los visitantes, y se esfuman en un tris tras, ocasionando millonarias pérdidas a los diferentes sectores relacionados con el turismo: hoteles, galerías, museos, artesanos, restaurantes, transporte y otras áreas como los guías turísticos.

La capacidad logística del país para recibir y seducir a más visitantes aún es precaria; además, los esfuerzos que hacen las empresas privadas y los pequeños emprendimientos están desconectados de las políticas del Gobierno. Un factor importante en la cadena turística son los guías de turismo, quienes requieren capacitación para ordenar una narrativa que no distorsione la historia cultural y política de Bolivia.

Hemos escuchado un sinfín de tergiversaciones y extravíos históricos dignos de un libro de disparates. Y ahora que se vienen en alud dos patrimonios culturales importantes como la Alasita, el Anata y el Carnaval de Oruro, me pongo en guardia para anotar los que vendrán. Mientras tanto les entrego algunas de estas perlas.

i) Durante la Colonia, los brujos vivían en la calle Jaén, y éstos eran quemados en la plaza Murillo, por eso sus almas andan por aquí, tocando charango. ii) Los tiwanakotas eran gigantes que vinieron de Neptuno, según dice un libro de un arqueólogo que comprobó en una piedra de Andamarca que calzaban zapatos talla 48. iii) En Beni muchos turistas fueron tragados por sicurís (serpientes) con sus mochilas y todo. Después solamente aparecieron sus huesos, y sus celulares todavía estaban sonando.

iv) Los bolivianos solo nos ocupamos de fiestas y borracheras, somos los más alegres del mundo. Prácticamente todo nuestro sueldo se destina para ir a bailar y chupar. v) Simón Bolívar en realidad no nació en Caracas, sino en Cochabamba, y de niño se fue a Venezuela; por eso, por amor a su tierra, habría liberado este lugar. En una casa de la calle Colón, donde ahora funciona una oficina de la Alcaldía, el Libertador habría tenido hijos gemelos con una exmonja. vi) El presidente Evo no come pollo porque tiene miedo de volverse gay. vii) Algunos jóvenes le piden al Ekeko que les haga crecer su pene. Si le hacen quemar una mesa ritual grande, les cumple su deseo.

Como en todas las actividades humanas, hay un selecto grupo de guías que maneja un discurso coherente, riguroso con la historia y aliñado con curiosidades de nuestra cultura que llaman la atención al visitante. Tienen conocimientos de las culturas precolombinas y hablan con seguridad. Además, sazonan su información con datos geográficos y gastronómicos que abundan en nuestro país. Se percibe su formación académica a diferencia de los otros, quienes recurren a una información inmediata e inventada que los turistas aceptan con una sonrisa benevolente.

No sabemos si el Viceministerio de Turismo ejerce alguna tuición académica sobre estos contenidos. Algo que debería hacer, más aun tomando en cuenta que los guías turísticos tienen la importante misión de seguir despertando el ansia de conocer, probar, mirar y sentir nuestro país a los visitantes que llegan llenos de expectativas a una nación en la que es posible gozar de alimentos frescos, caminar las calles con relativa seguridad, conocer lugares bellísimos por su enorme variedad geográfica y dejar divisas limpias.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia