Columnistas

El orden social

Cierta colocación y disposición de los elementos será correcta si y solo si responde a una finalidad

La Razón (Edición Impresa) / Alejandro F. Mercado

02:35 / 19 de diciembre de 2015

Una vez terminado mi artículo para enviarlo a La Razón, se me ocurrió la idea de tomar todas sus letras, colocarlas en un ánfora —de las que se utilizan para jugar bingo— y colocarlas en el papel a medida que las mismas vayan saliendo. Seguramente que nuestro apreciado editor, al recibir el artículo, pensaría que me volví loco, aunque creo que no estaría del todo equivocado, pero mi locura todavía no llegó tan lejos. También me imaginé que después de comprar una computadora por internet, me llegara una caja con todas sus partes separadas, chips, cables, pedazos de plástico, etc. Para variar, otra locura.

Pues bien, estas ideas, que seguramente no se les ocurriría a una mente cuerda, me llevaron a reflexionar que el orden de los elementos es lo que da la substancia a las cosas, y que cierta colocación y disposición de los elementos será correcta si y solo si responde a una finalidad, es decir, que la noción de finalidad es esencial a la noción de orden.

De allí pasé a reflexionar sobre el orden de la sociedad, aunque reconozco el riesgo de que pensar libremente sobre ello sea más peligroso que saltar en paracaídas. A objeto de que mi mala cabeza no me llevara por caminos escabrosos, es que partí del concepto de sociedad de Santo Tomás de Aquino. El teólogo y filósofo católico de la Orden de los Predicadores nos dejó dicho que la sociedad es la unión de los hombres libres para hacer algo en común o, si se prefiere, la unión de los hombres libres para hacer algo que debe ser hecho de manera conjunta.

Dado que los individuos tienen distintos fines en correspondencia a sus también distintos intereses y necesidades, ¿qué podría ser aquello que sea común a todos? O, para expresar la pregunta con mayor precisión, ¿cuál sería el fin común de todos y cada uno de los diversos individuos? Para responder a esta pregunta debemos partir de la premisa de que dicho fin debe ser participable; es decir, que el logro que alcance un individuo no debe limitar o perjudicar el esfuerzo de los otros para alcanzar sus propios objetivos. Los economistas han denominado a ello como un bien no rival y la Doctrina Social de la Iglesia, como el bien común.

Este bien común que permitiría que todos y cada uno de los individuos logre sus propios fines es un orden, al que denominamos sociedad. Un orden que nos permita a todos y cada uno de nosotros trabajar libremente para cubrir nuestras necesidades, para intentar autónomamente alcanzar nuestros sueños. En suma, un orden que nos permita elegir con total libertad el camino para lograr nuestra felicidad.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia