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No pasó nada
El calendario que está en mi cocina termina el 31 de diciembre, pero ello no es ninguna señal del fin del mundo
La Razón / Alejandro F. Mercado
01:21 / 22 de diciembre de 2012
Estamos en 22 de diciembre de 2012 y ayer no se acabó el mundo, no pasó nada. Me pregunto ¿qué dirán ahora los que presagiaban el fin del mundo? Por ejemplo, en las Sierras de Córdoba, Argentina, se instalaron unas aldeas autosustentables que albergaban a activistas ecologistas, izquierdistas trasnochados, pitilleros y otros tipos extraños, que se prepararon con varios meses de anticipación para el fatídico 21 de diciembre, ¿qué estarán haciendo ahora?
Cuando los europeos llegaron al nuevo mundo, nuestros ancestros originarios tenían un nivel tecnológico que no pasaba del neolítico superior y ni siquiera habían logrado inventar la rueda, por lo que leer el rudimentario calendario agrícola de los mayas como un calendario cósmico, capaz de predecir los ciclos energéticos del Sol o cosas similares es, ciertamente, creer en pajaritos preñados o, para no ser tan duro, mitología romántica. Las tormentas solares tienen una periodicidad de aproximadamente once años y aunque su impacto llega a afectar en ciertas ocasiones a los satélites y las redes eléctricas, nunca causaron mayores problemas y no existía evidencia científica de que el 21 de diciembre se iría a producir un incremento considerable de la actividad solar.
Por otra parte, se ha dicho que el 21 de diciembre terminaba el “no tiempo” y que se abriría una nueva etapa de armonía para la humanidad. Ni a Einstein, ni a Hawking, se les ocurrió semejante cosa, ni siquiera a Sheldon Cooper le surgió una idea tan descabellada para su comedia televisiva. Esta idea del fin del “no tiempo” supuestamente se respalda en el hecho de que el 21 de diciembre debía haberse producido una alineación planetaria, cuya fuerza gravitatoria daría inicio al nuevo tiempo.
Ayer no se produjo ninguna alineación planetaria. Aunque en algún momento ésta se produciría, no tendría mayor efecto sobre nuestro planeta ya que los únicos cuerpos celestes que tienen efectos gravitatorios sobre la Tierra son el Sol y la Luna. Más aún, un alineamiento exacto de la Tierra con el centro de la galaxia no es posible, simplemente porque el centro de la galaxia no está en el plano de la órbita de la Tierra. Desde el punto de vista de la Tierra, es evidente que el Sol cruza el plano de nuestra galaxia, pero ello ocurre dos veces al año, sin fanfarrias ni actos especiales.
Por último, les confieso que el calendario que está en mi cocina termina el 31 de diciembre de 2012, pero ello no es ninguna señal del fin del mundo, sino simplemente que debo comprar uno nuevo o esperar que algún comercio me regale uno.
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