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Nuestro patrimonio

Han pasado más de 150 años para conocer el destino de esta valiosa ‘illa’ que se creía perdida.

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre

00:00 / 02 de noviembre de 2014

En 1858, el investigador y lingüista suizo Johann Jakob von Tschudi se apropió de una pieza en Tiwanaku, valiéndose de una botella de coñac para emborrachar a los lugareños que la resguardaban, porque esta figura tiene un alto valor espiritual en la cultura andina en tanto simboliza la illa (espíritu) de una deidad.

Su mal llamada hazaña fue documentada en su diario de viaje. Han pasado más de 150 años para conocer el destino de esa valiosa pieza andina, que se creía perdida. Estaba en el Museo Histórico de Berna (Suiza), institución que la adquirió de los descendientes de Von Tschudi.

Sin embargo, a pesar de la odisea por la que ha pasado esta piedra —que simboliza al Ekeko (deidad andina de la prosperidad)— su destino tendrá un final feliz gracias a las gestiones del Gobierno de Bolivia en sus políticas de descolonización y recuperación de los valores y la voluntad del Museo Histórico de Berna de entregar la pieza, que dataría del 200 a. C. y pertenece a la cultura Pukara.

Este Ekeko retornará a Bolivia en pocos días, la información fue confirmada el jueves a La Razón por la embajadora de Bolivia en Alemania, Elizabeth Salguero, quien indicó que ya se tiene un acuerdo firmado para que esta figura precolombina retorne al país y sea resguardada en el Museo Nacional de Arqueología en La Paz. Para lograr este objetivo se realizaron una serie de gestiones, quizá una de las más importantes fue la visita oficial del canciller David Choquehuanca a Suiza, donde se entrevistó con autoridades locales para gestionar la devolución y repatriación del Ekeko precolombino. En Berna tuvo reuniones con el secretario de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores, Yves Rossier, con el coordinador para América Latina, Pietro Piffaretti, y con Isabelle Chassot, directora de la Oficina Federal de Cultura del Gobierno suizo. Todos los esfuerzos valieron la pena.

Que nuestro patrimonio sea devuelto, resguardado y catalogado es una prioridad, y en esta ocasión un aplauso se queda corto para este logro en el tema de patrimonio. Es muy difícil que un museo entregue una pieza de su colección, eso le da más valor al trabajo que se hizo y torna este hecho histórico para nuestro país.

Bolivia es un país rico en patrimonio, sin embargo, una de las deficiencias que se tuvo en el pasado es que invertir en este tema se veía como un gasto innecesario, lo cual es un grave error, y permite que el patrimonio sea saqueado. Un pueblo que conserve vestigios de su pasado puede conocer su historia y también valorarla. Un aplauso por este logro que deberíamos festejar todos los bolivianos.

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