Columnistas

Los peligros de mayor intervención

La intervención estadounidense en Siria no habría resuelto los problemas

La Razón (Edición Impresa) / Fareed Zakaria

01:25 / 14 de noviembre de 2015

Resulta difícil encontrar a alguien en la administración Obama que crea que colocar hasta 50 soldados de Operaciones Especiales en el terreno de Siria, provocará alguna diferencia en la guerra civil atroz que se está llevando a cabo. Sin embargo, el presidente ha autorizado esta expansión de la intervención militar estadounidense por las mismas razones por las cuales ha aprobado aumentos graduales en el último año y medio. Él cree que debe hacer ¡algo!

Pero lo que está haciendo no funcionará. Dentro de unos pocos meses, Estados Unidos enfrentará el desafío una vez más: retirarse o duplicar sus tropas. Hasta ahora, el presidente Obama ha respondido todas las veces con una intervención aumentada.

La participación militar estadounidense contra el Estado Islámico comenzó en junio de 2014 con el despliegue limitado de 275 soldados para proteger a la embajada de Estados Unidos en Bagdad. Luego de dos meses, esto se había expandido con un personal militar de más de 1.000, en parte para apoyar a los yazidíes en orden de batalla. En noviembre de 2014, Washington había decidido enviar 1.500 tropas más para “entrenar, aconsejar y asistir” a los kurdos y al ejército iraquí.

En un artículo astuto para la revista Foreign Policy, Micah Zenko ofrece una línea de tiempo de este aumento. Señala que “lo que comenzó el 8 de agosto de 2014, con 25 ataques aéreos en la primera semana y el lanzamiento aéreo de comida y agua para salvar a los yazidíes amenazados, se ha transformado y expandido en el lanzamiento de 600 bombas por semana y más de 100 paquetes de municiones proveídos para una facción sin nombre de 5.000 rebeldes sirios”. Y esto fue antes de que las fuerzas especiales fueran enviadas a Siria.

No obstante, la fortaleza del Estado Islámico no aparece haber disminuido tanto, incluso por cuenta de la administración. Esto es apenas sorprendente. La lucha siria es compleja y feroz, con varios poderes exteriores: Arabia Saudita, Turquía, Irán, ahora Rusia, ayudando a varios grupos diferentes, con supuestos aliados, casi siempre con objetivos contradictorios entre sí. Es difícil ver cómo una intervención estadounidense modesta cambiaría este panorama.

El mejor libro sobre la Guerra de Vietnam sigue siendo La ironía de Vietnam: El sistema funcionó, escrito por Leslie Gelb y Richard Betts. Los autores explican que las administraciones de Kennedy y Johnson nunca creyeron que sus intervenciones triunfarían. “Cada vez que aumentaron la intensificación otro grado no creyeron que el incremento terminaría en una victoria en el sentido clásico de una derrota definitiva del enemigo. En el mejor de los casos, esperaban que tuviesen suerte, pero no esperaban tenerla”. Ambas administraciones realizaron un aumento ya que creían que tenían que hacer algo. Entonces, Estados Unidos pasó de tener algunos cientos de consejeros en Vietnam del Sur en 1960 a más de medio millón de tropas en 1968.

En 1967, el historiador Arthur Schlesinger Jr, quien trabajaba en la administración Kennedy, escribió: “En retrospectiva, Vietnam es un triunfo de las políticas de inadvertencia. Hemos alcanzado nuestro actual enredo, no luego de una consideración debida y deliberada, sino a través de una serie de pequeñas decisiones”. La analogía de Vietnam es cruda e imperfecta por varias razones. Sin embargo, la lógica básica de la intervención gradual estadounidense es de una familiaridad inolvidable. Uno opta por el aumento, esperando tener suerte.

He apoyado la reticencia de Obama de involucrarse con mayor profundidad con la guerra civil siria. No veo cómo la intervención estadounidense pueda resolver las cosas desde un punto de vista militar o mejorar la situación humanitaria allí. Si Assad cae, Damasco colapsa en caos y el ejército sirio funciona de forma clandestina y lucha como una insurrección, ¿acaso mejorarán los derechos humanos?

Empero, se está tornando difícil describir la política de Estados Unidos como aquella que se caracterice por ser moderada cuando actualmente involucra a alrededor de 3.500 fuerzas estadounidenses que están altamente comprometidas con Irak y Siria en violación de varias de las políticas declaradas por la administración:

- No se suponía que las tropas estadounidenses estuviesen en Irak, ya que el parlamento iraquí rechazó la promulgación de una ley en las cuales le suministraran inmunidad. (Ninguna ley así existe hoy en día).

- La “autorización” legal para esta gran intervención multimillonaria contra el Estado Islámico es tenebrosa: se apoya básicamente en un voto del congreso para luchar Al-Qaeda 14 años atrás, cuando el Estado Islámico no existía.

- Estados Unidos no iba a desplegar soldados en el terreno de Siria.

Finalmente, a pesar de las inconsistencias y vacilaciones, creo que Obama mantendrá la intervención en Siria pequeña y limitada. Pero dejará a su sucesor con un dilema terrible muy similar al que dejó la administración Kennedy a Lyndon Johnson.

El próximo presidente estadounidense enfrentará la difícil realidad de que la intervención estadounidense en Siria no habría resuelto los problemas. Pero, el Gobierno estadounidense habrá efectuado compromisos, enviado tropas, invertido mil millones y perdido vidas en ese conflicto. Llegado ese punto, ¿podrá el presidente estadounidense retirarse, o tendrá que duplicar sus tropas con la esperanza de tener suerte?

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