Columnistas

De un periodista, fútbol y xenofobia

Ariel Cristófalo no tuvo ningún reparo  en destilar todo su racismo, es decir, toda su miseria 

La Razón (Edición Impresa) / Yuri F. Tórrez

01:52 / 20 de mayo de 2014

Que el fútbol es una fuga social incontrolable para reactivar sentimientos xenófobos no es ninguna novedad, incluso  (como escribí en este mismo espacio hace poco) esta actitud irracional se está irradiando —y expandiendo— peligrosamente en las propias tribunas  bolivianas. Tampoco es extraño que detrás de la denominación de “bolitas” que nos dicen los argentinos se advierta un sesgo de discriminación nada disimulado; y que aquellas barras bravas argentinas parezcan hoy hordas fascistas que entonan cánticos racistas aludiendo a bolivianos, peruanos o paraguayos, para endilgarles a sus rivales deportivos ocasionales y así marcar una estúpida “superioridad”. Todo eso lo sabemos hasta el hastío.

No obstante, que ese racismo hacia los bolivianos se desplace a las páginas de uno de los principales matutinos deportivos argentinos (específicamente el diario Olé) resulta inadmisible. Al parecer, el misil de William Ferreira en el estadio de Lanús cuando el partido estaba en su ocaso, decretando el empate histórico de Bolívar, no solo desató una algarabía incontenible en la hinchada bolivarista y en el conjunto de la población futbolera boliviana, sino que además provocó una ira incontrolable en los argentinos; y como no había la excusa recurrente de los argentinos siempre que tropiezan con los bolivianos (la mentada altura), un periodista del matutino Ole optó andar por la cornisa del racismo.

Ariel Cristófalo se llama aquel periodista argentino, quien en su comentario sobre la estrategia del equipo de Xabier Azkargorta escribió: “Bolívar jugó bien agrupado atrás, con una línea de cinco que no tenía salida ni siquiera al mar”. Al respecto, inevitablemente necesito hacer un comentario deportivo y otro histórico. El primero se refiere a la carga despectiva de los últimos tiempos en contra de los equipos que juegan defensivamente, buscando siempre desmerecer sus méritos, como si defenderse no fuera otra estrategia válida para lograr un buen resultado. ¿Acaso los equipos argentinos que vienen a Bolivia (especialmente a La Paz) no se cuelgan como garrapatas en el arco? Por favor.

En cuanto a la insinuación “no tenía salida ni siquiera al mar” es un despropósito imperdonable, mucho más viniendo de un argentino que sabe (como los bolivianos) del dolor de una pérdida por un territorio entrañable (vgr. Las Malvinas). Esas alusiones no son nada, lo peor de este periodista argentino son sus adjetivos racistas.   

Estas fueron algunas de las palabras de Cristófalo en referencia al juego desplegado por Bolívar en el estadio de Lanús: “se sintió más cómoda en un festival de folklore, mascada general de coca entre quenas y charangos, bolichón de cholos y cholas de seis mil hermanos bolivianos en las tribunas”. Afirmaciones que develan el racismo argentino (especialmente bonaerense) sobre los bolivianos.

Ahora bien, no es casual que este comentarista se refiera al técnico español Xabier Azkargorta, entrenador de Bolívar, como el hacedor “de gestas heroicas, como la clasificación al mundial de los Estados Unidos”, revelando un pensamiento colonial. Realmente los bolivianos debemos sentirnos indignados contra ese periodista xenófobo, que no reparó ningún momento (seguramente ofendido por la osadía de un equipo que consiguió un resultado histórico en un feudo argentino en una instancia decisiva del campeonato sudamericano) para destilar todo su racismo, es decir, toda su miseria humana.

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