Columnistas

Como una peste

Hay en el ambiente de nuestras ciudades una capa imperceptible de violencia urbana

La Razón (Edición Impresa) / Lucía Sauma *

00:42 / 11 de mayo de 2017

Hay en el ambiente de nuestras ciudades una capa imperceptible de violencia urbana que, como una peste, provoca a dos adolescentes para que a golpes maten a su compañero de colegio. La misma epidemia asola en Pando, y tiene como víctima a una niña de 12 años ultrajada por cuatro sujetos. En Santa Cruz disparan contra folkloristas, en Cochabamba matan a un hincha de un equipo de fútbol en la terminal de buses. Y así podríamos seguir con el relato de los hechos que sucedieron en los últimos cinco días, pero la verdad es que no vale la pena continuar con esta lista de terror. Más bien quisiera centrar la atención en las edades de los victimarios, quienes en promedio están entre los 16 y 30 años.

Si nos basamos en el agresor de menor edad, podríamos decir que su historia de violencia comenzó hace 16 años, el mismo tiempo que tenía la sociedad para prevenir la violencia que estamos viviendo ahora. Asimismo el mayor de los agresores inició su historia de violador o asesino hace 30 años. La prevención comienza el día en que nace una persona. A partir de entonces reproducirá lo que la vida le ofrezca, la bienvenida o el arrepentimiento por su llegada. Sus padres, su familia, sus compañeros y sus maestros de escuela lo formarán día a día, minuto a minuto, para que reaccione como un ser humano capaz de dar afecto y ser amistoso o, por lo contrario, ser un renegado, vengativo, capaz de devolver insulto por insulto, golpe por golpe, hasta violar, hasta matar.

Sin más vueltas, ¿qué tipo de personas estamos formando hoy? Si proferimos insultos, repartimos golpes, agredimos a una persona delante de un niño o un adolescente, le estamos entregando el manual de agresor que reproducirá más adelante. Si un niño o un adolescente es la víctima directa de nuestra violencia, también le estamos mostrando el camino para que, en el futuro, se vengue con otras personas o se resigne a ser una víctima permanente, complaciente con la violencia, que es la otra forma de reproducirla.

Los medios de comunicación: la radio, la televisión, el cine, el teatro, los periódicos, las revistas, las fotografías son otra herramienta para aprender la vida. ¿Cuántos de los actos de violencia, crímenes, asaltos no tienen como fuente de inspiración alguno de los mensajes que llegan desde los medios de comunicación? Por eso es tan importante formar criterio para que a la hora de seleccionar las películas que vemos, las imágenes que elegimos, los mensajes que entran por nuestros oídos, lo hagamos pensando conscientemente que esos conceptos nos influyen, y que en el momento indicado se traducirán en actitudes positivas o negativas.

* es periodista.

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