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La política salarial

La política salarial del actual Gobierno es completamente diferente a la del modelo anterior

La Razón (Edición Impresa) / Gabriel Loza Tellería

04:15 / 03 de mayo de 2014

Cada 1 de mayo, generalmente por Decreto Supremo, se establece el salario mínimo nacional y los criterios para el incremento del salario en el sector privado y público. Si bien en teoría, a nivel microeconómico, el salario tendría que ser un resultado de la oferta y la demanda de trabajo, dentro de un comportamiento macroeconómico resulta que el mercado laboral es una construcción social donde juegan un importante rol actores como los sindicatos, el Estado, los empleadores y sus asociaciones empresariales, así como la legislación laboral.

Es además un mercado muy sensible a los diferentes enfoques económicos. Así, en un enfoque neoliberal, la receta es la flexibilización laboral y la mejor política debería ser la desregulación para tender a la libre contratación, como estipulaba el artículo 56 del DS 21060. La ortodoxia plantea que cualquier otra intervención en los procesos de formación de salarios resulta inapropiada, o incluso contraproducente, al considerar que las regulaciones laborales dificultan el normal funcionamiento de los mercados y, en todo caso, únicamente contribuyen a elevar la tasa “natural” de desempleo.

Actualmente, uno observa en las políticas de ajuste en Europa, recomendadas por el FMI, que el trabajo es la variable de ajuste para resolver incluso las crisis financieras causadas por los bancos. La lógica es que para que haya nuevas inversiones, debe abaratarse la fuerza de trabajo, y el gasto público debe reducirse para superar los déficits fiscales causados por el rescate a los bancos. Los resultados son los esperados: tasas “naturales” de desempleo del 27,5% en Grecia, 25,8% en España, 17% en Chipre y 15,3% en Portugal.

En el caso boliviano se aplican políticas de ingreso y empleo orientadas a preservar el poder adquisitivo del salario, reactivar la demanda agregada y mejorar la distribución del ingreso. Una de estas políticas es la política salarial. El objetivo de la política de salario mínimo es reducir la incidencia de los bajos salarios, y de esta manera proteger el poder adquisitivo de los trabajadores más vulnerables. Su fundamento radica en las asimetrías de poder e información que afectan especialmente a este tipo de trabajadores, sobre todo en un contexto de elevada oferta de mano de obra de escasa calificación. En estas circunstancias, la determinación de los salarios sin intervención pública se traduce en bajos ingresos, incluso inferiores a los estándares que se consideran socialmente aceptables desde el punto de vista de las condiciones de supervivencia.

A partir de 2006 la política salarial consistió en aumentos del salario nominal igual o por encima de la tasa de inflación pasada. En el caso del salario mínimo nominal, los incrementos fueron mayores a la tasa de inflación. Así, mientras que entre 2005 y 2014 el salario mínimo se incrementó de Bs 440 a Bs 1.440, es decir se multiplicó por 3,3 veces, en cambio el índice de precios al consumidor se multiplicó solo por 1,8 veces. Por tanto, el nivel del salario mínimo real se incrementó en casi el doble, mientras que en los años precedentes, entre 2001 y 2005, el salario mínimo real disminuyó en 4%. 

En conclusión, la política salarial del actual Gobierno es completamente diferente a la política salarial del modelo anterior, y contribuye a aumentar el poder adquisitivo del salario en un contexto de una baja tasa de desempleo.

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