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¡Es preferible... reír que llorar!

En recuerdo del artista y amigo Peret, creador de la rumba catalana y referente de varias generaciones

La Razón (Edición Impresa) / José María ‘xema’ Solé Solá

00:00 / 03 de septiembre de 2014

Con Pedro Pubill Calaf, artísticamente y familiarmente Peret, nos conocimos a finales de la década de los 70 en la fiesta mayor de Castelldans (Las Garrigas/Lleida ), en un espectáculo que compartía con el también desaparecido Joan Capri. Lo cierto es que fue un encuentro divertido y con trato como si me conociera de toda la vida, tanto él como Toni, uno de los palmeros que le acompañaban siempre en las actuaciones… el de las gafas, y que falleció también este año.

A partir de aquí, y debido a mi profesión de periodista radiofónico en aquellos años, coincidimos en múltiples ocasiones y tuve la oportunidad de entrevistarlo un sinfín de veces, ya que siempre tenía algo nuevo que explicarle, además era muy divertido conversar con él; terminando casi siempre pidiéndome que diera recuerdos “als meus parents gitanets de Lleida”, que nunca llegué a saber quiénes eran, pero que siempre me recordaba tenía muchos en distintas poblaciones de las comarcas de Lleida.

Había dos cosas en el escenario que le hacían diferente del resto de artistas, y que eran “made in Peret”. Una era su movimiento de caderas, que según se apreciaba en sus actuaciones dejaba fascinado a las féminas; y la otra era el saber convertir la guitarra en un instrumento de percusión... que aunque parezca raro, si recordamos alguna de sus interpretaciones que hayamos visto en Tv,  una guitarra en manos de Peret era un instrumento de cuerda y la vez de percusión, ya que hacía malabarismos con ella.

En alguna ocasión me había comentado que cuando en 1974 representó a TVE-España en el festival de Eurovisión celebrado en Brighton (Reino Unido), su canción Canta y sé feliz a priori en las quinielas era una de las favoritas, a pesar de que en los ensayos observó que no le votaba nadie, y entendió perfectamente que ganara Abba con Waterloo, ya que la presentación, vestuario y puesta en escena del cuarteto sueco superaba en mucho a Peret y sus gitanos. Recordaba que en aquel festival compartió escenario con una jovencísima Olivia Newton-John, que representaba a la BBC del país organizador, y con Gigliola Cinquetti en representación de la RAI italiana. En cierta ocasión le pregunté cómo fue seleccionado para intervenir en Eurovisión; a lo que me respondió que le llamó un ministro de la época y le dijo que, como no había hecho la mili, al menos que representara a su país en el festival, lo que él aceptó encantado y le hizo mucha ilusión representar a su país en un certamen de esta repercusión.

Infinidad de discos grabados, cientos de éxitos, películas, largos años de actuaciones en España y otros países europeos, un directo implacable y lleno de vida, y organizador del show musical de la ceremonia de cierre de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 en la que dedicó la canción Gitana hechicera a la ciudad condal. Como Peret cantaba en una de sus películas, y que se convirtió en otra de sus canciones de éxito Es preferible reír que llorar. Peret, creador de la rumba catalana y referente musical de varias generaciones (q.e.p.d.).

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