Columnistas

El quinquenio definitivo

Espero que el Presidente sí cumpla con la Constitución Política del Estado, con la CPE de 2009

La Razón (Edición Impresa) / Rubén D. Atahuichi López

02:40 / 27 de enero de 2015

El presidente Evo Morales acaba de inaugurar su último mandato. Lo hace en medio de grandes desafíos, entre personales, institucionales y partidarios. Al terminar su tercer periodo consecutivo de gobierno, el 22 de enero de 2020, habrá sido el mandatario con más años en el Palacio de Gobierno (es un decir, seguramente para entonces estará instalado en la que se llamará la Casa del Pueblo).

Sin duda su desafío personal será evitar otra vez las tentaciones del poder. Aunque ahora dice que va a cumplir la Constitución Política del Estado (CPE), que le restringe una nueva repostulación, es posible hacerlo también con un texto constitucional modificado. Es decir, con los cambios que planteó ante la necesidad de una reforma judicial, es altamente posible la propuesta de un paquete que incluya además una segunda reelección. Con una estrategia así, también será posible “cumplir con la Constitución”.

Espero que sí cumpla con la CPE, con esta CPE. No es que uno quiera jubilarlo políticamente, sino reivindicar la sensatez política. Cumpliendo con su palabra, Morales habrá también cumplido a cabalidad con la historia. Que así sea.

Sobre el desafío institucional. Hasta aquí, en mi criterio, hubo más luces que sombras en los nueve años de gobierno de Morales. Desde su administración, ha promovido la instalación de la Asamblea Constituyente y la aprobación consiguiente de una nueva Carta Magna. Aunque acechada por la caída de los precios internacionales del barril de petróleo, la economía del país goza de buena salud. Yo no le quito méritos sobre este punto; hizo mucho el Gobierno para el estado actual de las cosas.

La política exterior tuvo una interesante recuperación con la instauración de la demanda contra Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la ruptura con la tuición de Estados Unidos y otros organismos sobre las políticas nacionales, y el peso de Bolivia en los foros regionales y multilaterales. No en vano la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le toma la palabra al país en varias iniciativas. Asimismo, Bolivia tiene hoy una fuerte incidencia en la Unasur, en el Alba o la Celac, que en los últimos años le dieron mayor vigor al vínculo regional.

Por otro lado, hubo grandes avances sociales, especialmente impulsados por las rentas. En una entrevista reciente, el Presidente admitió que la salud de la población es su principal preocupación. No se ocupó del asunto con el mismo ahínco que por ejemplo con la construcción de canchas y escuelas; no hay hospitales de tercer ni cuarto nivel, la formación de médicos sigue siendo tarea pendiente y la tecnificación de la atención médica, también.

La industrialización prometida es todavía incipiente, y lo peor que hizo fue un intento de reforma judicial con la elección por voto popular, pero sin meritocracia, de magistrados. Revirtiendo esas debilidades, consolidando su revolución en otros ámbitos más y actuando de buena fe con la CPE, Morales habrá cumplido el quinquenio definitivo, que le falta como a su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS).

Sobre lo último, a la vista no hay un sustituto de Morales para un posible nuevo gobierno del MAS en 2020. El MAS ha sido capaz de plantearse cambios en el Órgano Legislativo, casi siempre con nuevos cuadros. Tiene menos de cinco años para esa tarea, si es que no quiere caer en la tentación de una nueva repostulación. Si no es así, el quinquenio definitivo se habrá malogrado. 

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