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#21F, el recuento parcial de daños

Los medios y redes sociales tuvieron un importante protagonismo en la campaña

La Razón (Edición Impresa) / Rubén Atahuichi

02:11 / 23 de febrero de 2016

Los últimos días en el país fueron intensos. Lo más destacable fue la participación de los bolivianos en unos comicios gestados en el poder político, aunque no sobre el curso normal de los comicios. Ha sido un ejercicio histórico y crucial: modificar la Constitución de apenas siete años de vigencia para una eventual segunda repostulación presidencial.

En el recuento parcial de daños, saltan a la vista algunos apuntes:

Antes de nada, el referéndum está instituido en la Constitución y el oficialismo —por iniciativa de los movimientos sociales aliados— hizo uso de esa prerrogativa para promoverlo a favor, esta vez, de la repostulación del presidente Evo Morales y del vicepresidente Álvaro García Linera.

Con apenas menos de un año en su tercer mandato, el Movimiento Al Socialismo (MAS) hizo un salto al vacío con la decisión de proponer la consulta, impopular desde el principio debido a la objeción de parte de la ciudadanía (y los líderes y fuerzas de oposición) a la prórroga presidencial y a la modificación, para ese fin, de la Constitución de 2009.

Ante esa situación, la oposición halló un terreno propicio para intentar evitar, inicialmente, el referéndum y, después, la aprobación de la opción Sí en la consulta.

Con más razón, ante la posibilidad de que sus líderes tengan que lidiar en 2019 con Morales, siempre duro hueso de roer, bajo la premisa de la “alternancia”.

Si bien por estrategia se alejaron de la campaña en la recta final, Samuel Doria Medina, Jorge Quiroga, Rubén Costas, Luis Revilla y Félix Patzi tienen sus intereses propios al pretender evitar la repostulación de Morales: son potenciales candidatos para los comicios de 2019.

De ellos, unos más que otros se han atribuido la victoria preliminar del Sí, aunque el impulso sobre esos resultados fue de una ciudadanía dispersa que justificó su voto contra el continuismo y la corrupción atribuida a ciertas esferas del Gobierno.

Conocidos los resultados no oficiales y parciales oficiales de la votación del domingo, llama la atención la reacción de la ciudadanía en las redes sociales, que apunta a cuestionar que algunos de los líderes políticos quieran pescar en río revuelto.

Ante el silencio táctico de algunos líderes de oposición, quienes tomaron los sets de televisión en los debates que hubo sobre el proceso fueron mandos medios de fuerzas políticas. Incluso, para sorpresa, periodistas, que aparecieron de panelistas en los programas de televisión políticos.

Y los medios y las redes sociales tuvieron un importante protagonismo en la campaña. Salvo la tragedia de El Alto, en cuya Alcaldía murieron asfixiadas seis personas, gran parte de la agenda preelectoral partió de los medios de información, a la que se adscribió la oposición, en muchos casos polémica y en otros, falsa. Son ejemplos sobre lo último la foto trucada del No en la pared de la casa presidencial de San Jorge, la factura del corte de pelo de Morales o el nombre de un agitador de la toma de la Alcaldía de El Alto, reproducidos en las redes.

La denuncia de Carlos Valverde sobre supuesto tráfico de influencias de Morales en el caso de su exnovia Gabriela Zapata y la empresa estatal china CAMC fue gravitante, más allá de la comprobación pendiente.

A la luz de los números, el mea culpa le corresponde hacer al MAS. Su peor escenario posible será resignar la candidatura de Morales en 2019 y otro no tan menos importante, la severa llamada de atención electoral a sus actos más que a su gestión.

Es periodista.

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